Tercera llamada

138-141 top
Adelanté una pierna, puse los puños en las caderas y eché decididamente la cabeza hacia atrás. Pero conservar esa pose fue superior a mis fuerzas. La pierna que eché hacia adelante fue dominada por un terrible temblor. La volví para atrás y avancé la otra, que también comenzó a temblar. Entonces me oculté cobardemente detrás de mis compañeros.

F. Chaliapin
No. 138 – 141, Enero – Diciembre 1998
Tomo XXX – Año XXXIV
Pág. 127

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