Permuta III

Supongo que en algún lugar otro hombre disfruta mi cuerpo como yo ahora disfruto del suyo, aunque, a decir verdad, no sé quién resultó favorecido: yo, con esa artritis novedosa, o el, con mi casi total ceguera.

Guillermo Lavín
No. 103 – 104, Julio – Diciembre 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 306

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Permuta II

Mi esposa abre los ojos y se sorprende al descubrirse acostada con un hombre que le es ajeno. Sin atropello le explico mi situación: soy yo, pero con otra envoltura. Ella encuentra en mi mirada la inverosímil verdad y se tranquiliza.

Guillermo Lavín
No. 103 – 104, Julio – Diciembre 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 306

Telequinesia

—Habrá que creer o reventar— le dijo el hombre que salía de la habitación cuando él entraba.

Él terminó de entrar. La mujer esperó que se sentara, cerró los ojos y, con voz cavernosa, llamó a la mesa provenzal que estaba en el primer piso. Moviendo ágilmente las patas, como un perfecto cuadrúpedo amaestrado, la mesa bajó por la escalera.

—Esto es increíble —exclamó él. Y, antes de que pudiera explicarse mejor, reventó.

Raúl A. Brasca
No. 103 – 104, Julio – Diciembre 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 297

Raúl Brasca

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Raúl Brasca

Autor de ficciones, antólogo y ensayista. Como autor publicó libros de cuentos y de ficción brevísima; de estos últimos: Todo tiempo futuro fue peor (Barcelona, 2004 y Buenos Aires, 2007) y Las gemas del falsario (Granada, 2012). Participó en numerosas antologías en español y en algunas en inglés, italiano, alemán y serbio. Ha compilado antologías en Argentina y España, once de las cuales son de microficciones, entre ellas: la serie Dos veces bueno (Buenos Aires, 1996, 1997 y 2002), De mil amores (Barcelona, 2004) y Antología personal (Buenos Aires, 2010).  Publicó ensayos en libros, revistas y actas de congresos internacionales de minificción. Fue co-editor de La pluma y el bisturí, actas del “1er Encuentro Nacional de Microficción” (Buenos Aires, 2008). En 2009 creó, organizó y condujo la “Jornada Ferial de Microficción” en la Feria del Libro de Buenos Aires, exitosa actividad de la que ha seguido al frente en sus cinco ediciones hasta hoy. Ha impartido conferencias, talleres, lecturas y seminarios en algunas universidades, como la Autónoma de Madrid (2009), y en otras  instituciones culturales de América y Europa. Hizo crítica de libros en el diario LA NACION y en diversos medios gráficos y electrónicos. Es jurado habitual en concursos internacionales de microficción. Recibió los premios de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires y del Fondo Nacional de las Artes. En México, lo premió dos veces la revista El Cuento y, en Venezuela, fue distinguido con la orden de Alejo Zuloaga por la Universidad de Carabobo[1].

Perplejidad

La cierva pasta con sus crías. El león se arroja sobre la cierva, que logra huir. El cazador sorprende al león y a la cierva en su carrera y prepara el fusil. Piensa: si mato al león tendré un buen trofeo y podré comerme su exquisita pata a la cazadora.

De golpe algo ha sobrecogido a la cierva. Piensa: si el león no me alcanza ¿volverá y se comerá a mis hijos? Precisamente el león está pensando: ¿para qué me canso con la madre cuando, sin ningún esfuerzo, podría comerme a las crías?

Cierva, león y cazador se han detenido simultáneamente. Desconcertados, se miran. No saben que, por una coincidencia sumamente improbable, participan de un instante de perplejidad universal. Peces suspendidos a media agua, aves quietas como coladas del cielo, todo ser animado que habita sobre la tierra duda sin atinar a hacer un movimiento.

Es el único, brevísimo hueco que se ha producido en la historia del mundo. Con el disparo del cazador se reanuda la vida.

Raúl A. Brasca
No. 103 – 104, Julio – Diciembre 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 296