Actuación en familia

103-104 top
Cuando alguien, en las reuniones de familia, lo llama tío, invariablemente busca detrás de él al aludido, al verdadero tío de sus sobrinos, al que pueda mirarlos como necesariamente mira un tío. Él, sin lugar a dudas, no puede ser el tío de nadie, y todas esas palabras aparentemente dirigidas a él no hacen más que facilitar la escenificación de una farsa. Es como si su familia nunca hubiera sido su familia, como si un buen día hubiera caído allí, en medio de todos ellos y se hubiera visto obligado a participar del juego. Le asignaron un papel; al parecer, el papel del tío, y ahora inevitablemente tiene que representarlo, como un buen actor, hasta el final de la obra.

Armando Pereira
No. 103 – 104, Julio – Diciembre 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 334

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