Triunfo Arciniegas

Triunfo Arciniegas

Triunfo Arciniegas

Escritor colombiano, nacido en Málaga. Magíster en Literatura (Pontificia Universidad Javeriana) y Especialista en Traducción (Universidad de Pamplona). Antes maestro de herrería, zapatero, portero de discoteca, expendedor de una estación de gasolina, librero de fin de semana, maestro de escuela y profesor universitario, ahora se dedica a la escritura, la fotografía, la pintura y otras delicias. Ha publicado El jardín del unicornio y otros lugares para hombres solos (2002), Noticias de la niebla (2003),Mujeres muertas de amor (2008), Cuerpo de amor herido (2010) y Mujeres(2011). Su obra para niños incluye los siguientes títulos: La silla que perdió un pata y otras historias (1988), El león que escribía cartas de amor(1989), La media perdida (1989), La lagartija y el sol (1989), Las batallas de Rosalino (1989), Los casibandidos que casi roban el sol (1991),Caperucita roja y otras historias perversas (1991), La muchacha de Transilvania y otras historias de amor (1993), La pluma más bonita(1994), Serafín es un diablo (1998), El Superburro y otros héroes (1999),El vampiro y otras visitas (2000), La sirena de agua dulce (2001), Los besos de María (2001), Pecas (2002), Mamá no es una gallina (2002), La gota de agua (2003), La verdadera historia del gato con botas (2003),Tres tristes tigres (2004), Carmela toda la vida (2004), La caja de las lágrimas (2004), Roberto está loco (2005), Los olvidos de Alejandra(2005), El árbol triste (2005), La hija del vampiro (2006) Yo, Claudia(2006) Señoras y señores (2007), Bocaflor (2008), María Pepitas (2008), El papá de los tres cerditos (2009), El último viaje de Lupita López (2011), Las barbas del árbol (2011). Como dramaturgo, ha publicado: La vaca de Octavio (1997), La araña sube al monte (1997), El pirata de la pata de palo (1997), Lucy es pecosa (1997), Mambrú se fue a la guerra (1998),Después de la lluvia (1998), Torcuato es un león viejo (2000), Amores eternos (2003), La ventana y la bruja (2003), El amor y otras materias(2004), La casa de chocolate (2009).

Obtuvo el VII Premio Enka de Literatura Infantil en 1989, el Premio Comfamiliar del Atlántico en 1991, el Premio Nacional de Literatura de Colcultura en 1993, el Premio Nacional de Dramaturgia para la Niñez en 1998, el Premio de Literatura Infantil Parker en 2003 y el Premio Nacional de Cuento Jorge Gaitán Durán 2007.

Su obra hace parte de las antologías Colombia à chœr ouvert (París, 1991), Und träumten vom Leben: Erzählungen aus Kolumbien  (Zürich, 2001),  Hören wie die Hennen Krähen (Zürich, 2003), Cuentos de esto y de aquello (San José, Costa Rica, 1993), Antología de los mejores relatos infantiles (Bogotá, Presidencia de la República, 1977), Cuentos breves latinoamericanos (Buenos Aires, Coedición Latinoamericana, 1998), Poesía de América Latina para niños (Sâo Paulo, Coedición Latinoamericana, 2000), Cuentos sin cuenta/Relatos de Escritores de la Generación del 50(Cali, Universidad del Valle, 2003), Cuentos breves de América y España(Buenos Aires, 2004), Historias para girar (México, SM, 2004), Historias para habitar (México, SM, 2004), Cuentos y relatos de la literatura colombiana (Bogotá, Fondo de Cultura Económica, 2005), Antología del microrrelato hispánico (España, Menoscuarto, 2005) y Transmutaciones: Literatura actual colombiana (España, Editorial Regional de Extremadura, 2009)[1].

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Antídoto para la tristeza

Su te despiertas triste y la tristeza no se te pasa mientras te lavas los dientes, sal a la calle y llama al muchacho que agita periódicos en la esquina. En la primera página, marco superior izquierdo, en diez centímetros cuadrados, verás un presidente que sonríe. Entonces no habrá más tristeza en el mundo. El asunto, pienso ahora, es que deberías ver el periódico desde el sueño para que no te despierte la tristeza y el mundo acabe de hacerse antes de que abras los ojos y sonrías.

Triunfo Arciniegas
No. 103 – 104, Julio – Diciembre 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 350

Irma Palacios

Irma Palacios

Irma Palacios

Nació en Iguala, Guerrero en 1943. Creció en diversos lugares: de Coahuila a Oaxaca y de allí a Puebla. Su padre era inspector de educación y por ello debía viajar constantemente con la familia hasta que se reinstalaron en Iguala, donde Irma Palacios comenzó a interesarse por el dibujo y la pintura. A los quince años se trasladó a la ciudad de México y empezó a trabajar siendo muy joven. Organizaba algunos asuntos administrativos y sociales del empresario Aníbal de Iturbide, pero en su tiempo libre dibujaba sin descanso y en ello se fijó el acuarelista Alfredo Guati Rojo, amigo de Iturbide, quien ofreció a la joven darle clases de dibujo si organizaba un grupo. Por las mañanas trabajaba y en las tardes iba a la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, del INBA, donde acudió al taller libre del maestro Reyes Haro. Posteriormente fue alumna regular en la carrera donde conoció a su futuro marido: Francisco Castro Leñero, y luego a sus amigos Ilse Gradwohl, Gilda Castillo, Victoria Compañ, Gabriel Macotela y los otros hermanos Castro Leñero: José, Miguel y Alberto. En ese periodo de aprendizaje entre los años 1973 y 1979 trató de aprender todo de la academia, explotó principalmente su investigación en los materiales pictóricos… hasta que encontró su lenguaje, en sus telas predominaba la materia y el color del informalismo español. Con el tiempo depuró su manera de abordar la tela, se basó en las formas y texturas que le ofreció la naturaleza para incursionar en la abstracción lírica que a la fecha continua presente en su trabajo. Fue distinguida con becas como la Simon Guggenheim y la del Sistema Nacional de Creadores, además de haber recibido el premio de la primera emisión de la Bienal de Pintura Rufino Tamayo. Ha expuesto en forma individual en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México (1993), Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (1995), Chac-Mool Gallery, Los Ángeles, California (1995) y Museo de Arte Contemporáneo de Yucatán (2003), entre muchos otros museos y galerías de México y Estados Unidos. Su obra ha sido encasillada dentro del abstraccionismo lírico, donde su precedente más notable en nuestro país fue la artista Lilia Carrillo[1].

Fif, fa, fum

Dos veces dejó el periódico sobre el regazo y dos veces lo retomó: la sección literaria dominical. “Para Nathalie Serraute hay algo anterior al lenguaje: una sensación, una percepción, algo en busca de su lenguaje, que no puede existir sin él…”.

Creyó al principio que la dificultad para leer provenía de los movimientos bruscos del tren ¿tropismos?, pero luego se dio cuenta de que a ellos se sumaba una serie de intermitentes apagones. Aspiró. Aire estancado. Por lo menos treinta seres humanos de pie y sentados, respirando, tosiendo, mirando, pensando, dormitando, tratando de leer el periódico. Su hijito de cuatro años, repitiendo las palabras del gigante, había exclamado al entrar a un vagón, así: “Fif, fa, fum, ¡aquí huele a carne humana!”.

Irma Palacios
No. 103 – 104, Julio – Diciembre 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 344