Testimonios

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De manera que vi los cuatro ríos del Infierno: un río de sapos y un río, de serpientes, un río de fuego y un río de nieve… Después de eso, sentí que se me llevaba a contemplar el Cielo, y vi al Señor sentado en Su trono y una bandada de ángeles tocaba música para Él. Luego vi un luciente pájaro y su canto era más dulce que toda melodía. Ahora bien, éste era Miguel bajo la forma de un pájaro en presencia de su Creador.

Nathaniel Hawthorne
No. 16, 1965
Tomo III – Año II
Pág. 244

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El rayo

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Hay pueblos en que, cuando truena, se juntan en el patio de la iglesia para gritar y llaman al mayor para que lleve las llaves y encierre el rayo en la cárcel, estando otros prevenidos con machetes para pegarle a dicho rayo, que es el contrario, según dicen, por si acaso quisiese caer sobre ellos.

Eulalio Guillow
No. 16, 1965
Tomo III – Año II
Pág. 241

Christiane Rochefort

Christiane Rochefort

 

Christiane Rochefort

(17 julio 1917 – 24 abril 1998)

Fue una escritora feminista francesa. Nació en una familia de izquierdas, su padre se unió a las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil Española.

Inició su carrera literaria en 1958 con El reposo del guerrero, que tuvo una enorme repercusión. En 1962 se hizo la adaptación cinematográfica, dirigida por Roger Vadim y protagonizada por Brigitte Bardot.

Posteriormente ha publicado, entre otras novelas, Les petits enfants du siècle, Les stances à Sophie, Printemps au parking, Encore heureux qu’on va ver l’eté y Archaos, y el explosivo ensayo Los niños primero[1].

El visón

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—La tendrás —dice Julia—. Si comienzas a trabajarle desde ahora, podrás traerla para la navidad próxima. Con la posición que tiene Philippe, no puede llevar mucho tiempo a su mujer sin visón: daría de que hablar.

—El visón me importa un comino, no lo quiero

—Vamos, no digas eso; no seas injusta. El visón está lleno de cualidades, es caliente, es ligero, es bonito, le va a todo el mundo, y además es sólido. En ciertos casos, puede durar más que el matrimonio.

Christine Rochefort, en CELINE Y EL MATRIOMONIO
No. 06, 1965
Tomo III – Año II
Pág. 235

Fórmulas

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Nada pueden contra íncubos y súbcubos exorcismos ni plegarias, imágenes benditas ni reliquias de santos… Más bien se logra apartarlos con canela, pimienta de cubebas, raíz de aristoloquia, cardamomo, jengibre, coriofilos, cinamono, macis, nuez moscada, storax, calamita, benjuí, leño de aloes, josciamo, nenúfar, mandrágora o balladona, administrados en saumerios o al interior. Y esto se explica por algunos diciendo que los íncubos, a causa de su naturaleza espiritual, se alimentan de vapores tenues, de aromas delicados, de olores finos, y todo lo que sea fuerte y despida hedor les daña de consiguiente les aleja; y para otros consiste en que estos diablos son de naturaleza húmeda, mientras que estas plantas les repelen por ser de naturaleza térrea y al mezclarse al elemento ígneo del fuego.

Sinistari d’ Ameno, recopilado por Pompeyo Géner
No. 10, 1965
Tomo III – Año II
Pág. 233