La herencia

Durante años estuve mirándolo. Tenía el don de imitar mis gestos. Movía los labios tan lentamente como yo; pensábamos del mismo modo. Llegué a convencerme de que éramos gemelos y de que no fuimos siameses por puro milagro… Ayer mi madre me dio la desagradable noticia: el gato de la casa había roto el enorme espejo herencia de mi abuela.

Marcio Veloz Maggiolo
No. 39, Noviembre – Diciembre 1969
Tomo VII – Año V
Pág. 49

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