El duelo

Cuando todos se hubieron marchado en cabizbaja procesión, tal como llegaron, nadie advirtió que del montículo de tierra surgía tembloroso un dedo.

Aguzando el oído, aún podían oírse las últimas frases de alguien del cortejo: ¡Fue un hombre que luchó hasta el fin!

Miguel Flores Ramírez
No. 39, Noviembre – Diciembre 1969
Tomo VII – Año V
Pág. 65

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