El ballet

A decir verdad, nunca me había interesado el ballet.

Mi curiosidad nació inesperadamente ante la pantalla de un televisor y se convirtió en morbosidad. Estoy seguro que en algún momento, en algún lugar, en un paso, en un giro, en algún adorno aéreo, violento ELLA, sin que El pueda evitarlo y aún muy a su pesar, caerá, ridículamente. Y esta incertidumbre es horrible, porque tal vez YO caiga antes, tal vez yo muera antes y con la desagradable sensación de falta, o ver algo que tendrá que acontecer de carencia, de ausencia; de no saber inevitablemente, algún día.

Mientras tanto, tendría que permanecer atento, tal vez infinitamente atento…

Luis García Bonilla
No. 39, Noviembre – Diciembre 1969
Tomo VII – Año V
Pág. 75

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