Inexperiencia

La jovencita, “arbeiterin” de reciente cuño, se integró en las filas de la burocracia oficinesca militar, de retaguardia. Un miedo cerval hacía que mirara anhelante por la ventana, al menor ruido que llegaba de la calle… En su pueblo había oído referir casos de personas inflamadas, o enterradas en vida en los refugios de las ciudades… Los compañeros de trabajo, se burlaban descaradamente de su pánico, y le aseguraban que ya se acostumbraría a la rutina de ir al refugio, sin sobresaltos…

—Dios mío. ¡está tan lejos —suspiraba la muchacha.

Un día, muy soleado por cierto, apenas sonaron las sirenas de alarma, ya se oía el ronquido amenazador de los aviones enemigos. La linda “arbeiterin” que iba a devolver un paraguas prestado, fue la primera en escurrirse escaleras abajo, y echar a correr por la calzada hacia el refugio. Alguien le gritó:

—¡Ya dejan caer las bombas, Erika!

Y ella, conturbada, en busca de protección… abrió, instintivamente el paraguas, mientras seguía corriendo…

Alberto Bernis Carné
No. 69, Abril – Junio 1975
Tomo XI – Año XI
Pág. 333

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