Error

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Para que la creación se mantenga es fuerza que haya un error de vez en cuando. De ahí Luzbel. Que esto nos sirva de consuelo a la hora de la contrición.

Alfonso Reyes
No. 18, Noviembre 1966
Tomo III – Año III
Pág. 495

Catástrofes

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¿Qué me pasa? Ya he hablado de cierta catástrofe cósmica que nos amenaza desde el fondo del universo (“La Catástrofe”, Ancorajes, fragmento de 1937). Pues sucede que alguna distante e ignorada catástrofe repercute en este cofrecito vibratorio del corazón. Muchas veces no sabemos qué rara inquietud nos traviesa de parte a parte, como un dolor inesperado o un malestar que llega a ser físico y corpóreo. A lo mejor es que ha reventado un cometa, que ha estallado una nebulosa, que un viento de energías etéreas se ha desatado a varios millones de años-luz, y ahora está llegando a nuestra casa, como esas nubes radiantes que no visitan. No puede extinguirse una estrella sin que lo paguemos, aún sin merecerlo. Vivimos y morimos asaetados de oscuras flechas. Hay unos arqueros en las sombras que nos tienen sitiados.

Alfonso Reyes, en BRIZNAS
No. 18, Noviembre 1966
Tomo III – Año III
Pág. 492

William March

William March

William March

(18 de septiembre de 1893 -15 de mayo de 1954)

Fue un escritor estadounidense y un marine que recibió numerosas condecoraciones. Escribió seis novelas y cuatro colecciones de historias cortas, siendo muy apreciada su producción por parte de los críticos. March fue catalogado como “el genio no reconocido de nuestro tiempo”, sin embargo no tuvo mayor reconocimiento popular sino hasta después de su muerte. Sus novelas muestran sus sufrimientos personales por los conflictos derivados de una serie de problemas familiares, raciales y sexuales sin resolver. Los personajes de March, casi sin culpas propias, tienden a ser víctimas del destino. Sostiene que la libertad solo puede ser alcanzada siendo fiel a la naturaleza y humanidad de cada uno.

Bibliografía:

Novelas:

Company K. New York: Smith and Haas. 1933.

Republished, intr. John W. Aldridge, Company K. New York: Arbor House. 1984. ISBN 0877956472.

Republished, ed. and intr. Philip Beidler, Company K. Tuscaloosa: The University of Alabama Press. 1989. ISBN 0817304800.

Come in at the Door. New York: Smith and Haas. 1934.

The Tallons. New York: Random House. 1936.

The Looking-Glass. Boston: Little, Brown. 1943.

October Island. Boston/London: Little, Brown/Gollancz. 1952.

The Bad Seed. New York: Rinehart. 1954.

Republished, intr. Elaine Showalter, The Bad Seed: A Novel. Hopewell: Echo Press. 1997. ISBN 0880015403.

 

Colecciones

The Little Wife and Other Stories. New York: Smith and Haas. 1935.

Some Like Them Short. Boston: Little, Brown. 1939.

Trial Balance: The Collected Short Stories of William March. New York: Harcourt, Brace. 1945. ISBN 0817303723.

Republished, Trial Balance: The Collected Short Stories of William March. Westport: Greenwood. 1970. ISBN 0837132215.

Republished, intr. Rosemary M. Canfield-Reisman, Trial Balance: The Collected Short Stories of William March. Tuscaloosa: The University of Alabama Press. 1987. ISBN 0817303723.

A William March Omnibus. New York: Rinehart. 1956.

99 Fables. Tuscaloosa: The University of Alabama Press. 1960.

 

Películas basadas en obras de March

The Bad Seed (directed by Mervyn LeRoy, 1956, with a new ending added)

Company K (directed by Robert Clem, 2004)[1]

Soldado William Mulcahey

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Nos arrastramos hacia el nido de ametralladoras, cada hombre con una granada en la mano y listo para lanzarla, arrastrándonos lentamente, abrazando la tierra, tratando de no hacer ondear las densas hierbas. Entonces los alemanes nos descubrieron y abrieron fuego, gritando excitados.

Nos levantamos de un salto y lanzamos nuestras granadas y corrimos hacia adelante disparando nuestros rifles, nuestras bayonetas listas para la lucha… Entonces algo me golpeó de lleno y caí de nuevo entre las hierbas. Disparos nerviosos surgieron en toda la línea. Hubo maldiciones y gritos y luego, unos minutos después, todo estaba en calma excepto Pete Staford, que se arrastraba de regreso rumbo a nuestra línea apoyado en los codos y diciendo una y otra vez “¡Mi pierna está rota! ¡Mi pierna está rota!…”

Alcé la cabeza y traté de hablar a Pete, pero el suelo se ladeó hacia arriba y luego empezó a girar como una ruleta. Me recosté nuevamente entre las hierbas. “Nunca sabré cómo acabará la guerra”, pensé. “Ya nunca sabré si los alemanes ganarán o no”.

William March: Company K
No. 18, Noviembre 1966
Tomo III – Año III
Pág. 490

Herman Melville

Herman Melville

Herman Melville

(Nueva York, 1819 – id., 1891

Novelista estadounidense. A los once años se trasladó con su familia a Albany, donde estudió hasta que, dos años después, tras la quiebra de la empresa familiar, tuvo que ponerse a trabajar. La dificultad para encontrar un empleo estable le llevó, en 1841, a enrolarse en un ballenero. Fruto de sus experiencias en alta mar fueron Typee (1846) y Omoo (1847), escritas a su regreso a Estados Unidos en 1844.

En 1847 contrajo matrimonio, y dos años después publicó Mardi. Dado que había sido etiquetado de autor de novelas de viajes y aventuras, el simbolismo de esta obra desconcertó a crítica y público, que la rechazaron.

También en 1849 apareció Redburn y un año después La guerrera blanca, en la que arremetía ferozmente contra la rigidez de la marina estadounidense. Con estas obras recuperó el favor del público, pero se advertía ya la creciente complejidad que iba a caracterizar sus obras posteriores, influidas por el simbolismo de Nathaniel Hawthorne.

En 1850 publicó Moby Dick, obra también rechazada. Esta novela, considerada una de las grandes obras de la literatura universal, escondía una gran metáfora del mundo y la naturaleza humana: la incensante búsqueda del absoluto que siempre se escapa y la coexistencia del bien y del mal en el hombre, y ello tras un argumento aparentemente simple: la obsesión del capitán Ahab por matar a Moby Dick, la ballena blanca.

Pierre (1852) y Cuentos del mirador (1856), que contiene el relato «Bartleby el escribiente», considerado uno de los antecedentes de la obra de Kafka, dejaban ver el creciente desprecio del autor por la hipocresía humana. Israel Potter (1855) y El confidente (1857) fueron las últimas obras que publicó en vida. Olvidado por todos, su novela Billy Budd no apareció hasta 1924. La obra de Melville se tiene como una de las cimas de la corriente romántica estadounidense[1].

Ámbar gris

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…El ámbar gris es blando, plástico, y tan sumamente fragante y aromático que se lo utiliza profundamente en perfumería y en la fabricación de pastillas, cirios preciosos, polvos para el pelo y pomadas. Los turcos lo usan para cocinar y también lo llevan a la Meca, con el mismo fin que se lleva incienso a San Pedro, en Roma. Algunos fabricantes de vino echan unos pocos granos al vino tinto para sazonarlo.

¿Quién habría de suponer que damas y caballeros tan distinguidos se deleitarían con una esencia hallada en las entrañas ignominiosas de un cachalote enfermo? Sin embargo, así es. Algunos suponen que el ámbar gris es la causa, y otros el efecto, de la dispepsia del cachalote.

Ahora bien, que la incorrupción de éste ámbar gris tan fragante se encuentre en el centro de tanta decadencia. ¿No significará algo? Recuerden ese dicho de San Pablo a los corintios sobre la corrupción y la incorrupción; como somos nosotros sembrados en el deshonor, pero elevados a la gloria. Y recuerden igualmente el dicho de Paracelso sobre lo que constituye el mejor almizcle. No olviden tampoco que todas las cosas hediondas, el agua de colonia, en las etapas rudimentarias de fabricación, es la peor.

Herman Melville. Moby Dick, XCII
No. 18, Noviembre 1966
Tomo III – Año III
Pág. 484