Confundido

18 top
Se dice que existió un brahamán temeroso del pecado. Una vez Dios le sonrió de improviso y le preguntó: “Dime, ¿qué puedo darle?”. El brahamán se sintió tan confundido ante la súbita gracia que dijo a Dios: “¡Oh Benefactor!”, no puedo pensar en nada. Lo meditaré y te responderé mañana. Debo consultar a mi mujer. Debo consultar a mis mayores”. Dios dijo: “Esta bien”. Al día siguiente, el brahamán se cansó de esperar. El Dios que le hacía sonreído no volvió a aparecer jamás”.

Roop Katthak
No. 18, Noviembre 1966
Tomo III – Año III
Pág. 532

Anuncios

Tu nahual

18 top
Niña, niñita mía, cabeza de tepeguaje, collar de alondras, piedrita fina, corazón de teyolote, ojos de vidrio extraño, desorejadita, sangre de machihuis, chuparrosa: si me haces mi atole de sagú y haces todos los días la acarreada de agua, si me rameas en el temazcal, si persogas a las mulas, si me bañas a jicaradas de aguatibia, si descorucas a las gallinas y apancleas los surcos y ves de revezar a los bueyes, le digo a tu nahual: anda, vete, vete y hasta mañana. Pero si no, mi hijita, con los tanganitos de los dedos te doy en la cholla un coscorrón. Con una reata de tostalía te doy una reatiza. Con una vara de membrillo o con un cuero crudío te depellejo las guinguingas mas que te raje la pelleja. Y lo más de todo, recuérdate, lo más de todo, te llevo a ver tu nahual: ay, pobre de mihijita, pobre espumilla del agua, manzanita pachichi, cocol del viento, caracol de lágrimas: qué susta te vas llevar. Porque tu nahual es un perro. Tu nahual es un huehuenche con cabeza de iscatón. Tu nahual es un cacomiztle. Tu nahual es un tacuán. Tu nahual es un chichime. Tui nahual es un cencuate. Cuídate de su cardillo, cuídate de su aventazón, cuídate de su voz. Que no te malmire. Que no te sople. Que no te sonsaque ese triste de tu nahual, ese lépero, chencha, malo, flojo, chuanacate de tu nahual. Así que pórtate bien, que mejor que ver tu nahual es ver volar a las güilotas cejagosas y ver nadar a los patos zambullidores tantas veces como años tiene el tiempo, o como truecos tiene mi corazón para que tú te escondas, niña, niñita mía, colibrí de las cometas, mariposita del agua.

Fernando del Paso, en JOSÉ TRIGO
No. 18, Noviembre 1966
Tomo III – Año III
Pág. 530

William Ralph Inge

William Ralph Inge

William Ralph Inge

(1860-1954)

Teólogo, autor y filósofo inglés, nació en Crayke, Yorkshire. Empezó su vida trabajando como profesor de teología en la Universidad de Oxford y después fue nombrado el decano de St. Paul de la Catedral hasta presidió la Sociedad aristotélica en Cambridge. Escribió un buen número de excelentes obras, de las cuales destacan: Misticismo Cristiano (Christian Mysticism)(1899), Su fe y Psicología (Faith and its Psychology)(1909) y La Filosofía de la Plotinus (The Philosophy of Plotinus)(1918), La caída de los ídolos (1940). Murió en Wallingford, Inglaterra, en 1954[1].

Otras almas

18 top
Esto hace surgir la pregunta de si hay vida espiritual en todas partes del universo. No creo que precisemos creer, como Fechner, que cada cuerpo celeste tenga un alma en su propiedad. Preferiría ser un adorador de estrellas antes de creer como Hegel que los rutilantes firmamentos no tengan más significado que un simple sarpullido en el cielo o un enjambre de moscas. Tiene que haber, sin lugar a dudas, un inmenso número de almas en el universo y algunas de ellas incluso, más próximas a la divinidad.

William Ralph Inge
No. 18, Noviembre 1966
Tomo III – Año III
Pág. 526

Fredric Brown

Fredric Brown

Fredric Brown

(29 de octubre de 1906, Cincinnati – 11 de marzo de 1972)

Fue un escritor de ciencia ficción y misterio, más conocido por sus cuentos caracterizados por grandes dosis de humor y finales sorprendentes. Es también conocido por ser uno de los escritores más audaces a la hora de hacer experimentaciones narrativas en ficción de género. Aunque no fue un escritor especialmente popular en vida, la obra de Brown ha generado un considerable culto que continúa medio siglo después de que realizara su último escrito. Sus obras se reimprimen periódicamente y tiene varias páginas de fans en Internet tanto en EE. UU. como en Europa, en donde se han hecho varias adaptaciones de sus escritos.

Nunca tuvo seguridad financiera, como muchos otros escritores de pulp escribía febrilmente para pagar sus facturas —lo cual explica, al menos en parte, la calidad desigual de su trabajo—. Corrector de pruebas de imprenta de profesión, sólo pudo dedicar 14 años de su vida como escritor a tiempo completo. Brown también era un gran bebedor, lo cual sin duda afectó a su productividad. Lector omnívoro, con intereses que iban más allá de la mayoría de los escritores pulp, Brown siempre demostró un gran interés por la flauta. Se casó dos veces y tuvo dos hijos.

Su primer relato de ciencia ficción fue Aún no es el fin (Not yet the end) publicado en 1941 en una edición de verano de Captain Future. Muchas de sus historias son cuentos ultracortos de 1 a 3 páginas, con argumentos ingeniosos y finales sorprendentes.

Probablemente su cuento más famoso es Arena (1944) por haber sido adaptado en un episodio de Star Trek.

Este humor y una perspectiva algo posmoderna fueron también trasladados a sus novelas. Por ejemplo su novela de ciencia ficción Universo de locos (What Mad Universe) (1941) juega con las convenciones del género al enviar a su protagonista (un escritor de ciencia ficción) a un universo paralelo que está basado, no en sus novelas, sino en la imagen de las mismas de un consumidor ingenuo de este tipo de historias. De un modo similar su novela ¡Marciano, vete a casa! (Martians, Go Home!) (1955) muestra como la vida de un escritor de ciencia ficción se ve afectada por una rocambolesca invasión marciana.

Las historias de misterio de Brown están bien dentro de los estándares de la literatura pulp. En 1947 publica su primera novela policíaca, The Fabulois Clipjoint, (La trampa fabulosa, también conocida como El fabuloso cabaret). Ésta será la novela favorita del autor y por la cual ganó en 1948 el Premio Edgar Allan Poe a la mejor obra de narrativa criminal. Otra novela suya, La noche a través del espejo (Night of the Jabberwock), es una extraña y a veces hilarante, pero en última instancia satisfactoria, narración de un día extraordinario en la vida de un redactor de una pequeña ciudad.

Brown era un «escritor de escritores» que siempre estuvo mejor considerado por sus compañeros de profesión que por el público en general. Su cuento Arena (1944) fue seleccionado por sus compañeros como uno de las 20 mejores historias de ciencia ficción jamás escritas. Su cuento Los Ondulantes (The Waveries) (1954) fue descrito por Philip K. Dick «como puede ser una de las historias de ciencia ficción más influyentes que se haya escrito jamás».

Ayn Rand también alabó a Brown en su Romantic Manifesto. El autor de pulps Mickey Spillane declaró que era su escritor favorito de todos los tiempos.

Brown también tuvo el honor de recibir uno de las tres dedicatorias de una las novelas de ciencia ficción más famosas de todos los tiempos: Forastero en tierra extraña de Robert A. Heinlein[1].

Fin

18 top
El profesor Jones trabajó en la teoría del tiempo, durante muchos años.

—Y he encontrado la ecuación clave —informó a su hija, un día—. El tiempo es un campo. Esta máquina que he hecho puede manipular, e incluso invertir, ese campo.

Oprimiendo un botón al hablar, prosiguió:

—Esto debe hacer correr el tiempo hacía tiempo el correr debe esto.

Prosiguió, hablar al botón un oprimiendo.

—Campo ese. Invertir incluso e. manipular puede hecho de que máquina esta. Campo un es tiempo el. —día un, hija su a informó— clave ecuación la encontrado he y.

Años muchos durante, tiempo del teor+ia la en trabajo Jones profesor el.

Fredric Brown
No. 18, Noviembre 1966
Tomo III – Año III
Pág. 525