El tiempo en Tlon

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Una de las escuelas de Tlon llega a negar el tiempo: razona que el presente es indefinido, que el futuro no tiene realidad sino como esperanza presente, que el pasado no tiene realidad sino como recuerdo presente. Otra escuela declara que ha transcurrido ya “todo el tiempo” y que nuestra vida es apenas el recuerdo o reflujo crepuscular, y sin duda falseado y mutilado de un proceso irrecuperable. Otra, que el universo es comparable a esas criptografías en las que no valen todos los símbolos y que sólo es verdad lo que sucede cada trescientas noches. Otra, que mientras dormimos aquí, estamos despiertos en otro lado, y que así cada hombre es dos hombres.

Jorge Luis Borges en TLON, UQBAR, ORBIS TERTIUS
No. 8, Diciembre 1964
Tomo I – Año I
Pág. 91

Eraclio Zepeda

Eraclio Zepeda

Eraclio Zepeda

Es un escritor, poeta y novelista político mexicano. Nació en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el 24 de marzo de 1937 (76 años).

Cursó el bachillerato en la Universidad Militarizada Latinoamericana, donde formó un círculo de estudios marxistas con Jaime Labastida, Jaime Augusto Shelley y Nils Castro. Estudió Antropología Social en la Universidad Veracruzana, lo que le hizo unirse a grupos políticos de izquierda, lo que se refleja sus obras literarias.1

En 1960 asistió al 1er. Congreso Latinoamericano de Juventudes en Cuba y, cuando la Invasión de Bahía de Cochinos, al gual que Lázaro Cárdenas del Río, se alistó como soldado junto con Carlos Jurado, Nils Castro y Roque Dalton, designándosele oficial responsable de la Compañía Especial de Combate.

Fue profesor de la Escuela Preparatoria de San Cristóbal de las Casas en 1957, de la Escuela de Derecho de esa misma ciudad, de la Universidad Veracruzana de 1958 a 1960, de la Universidad de Oriente, en Cuba en 1961 y un año más tarde de la Universidad de La Habana, de la Escuela de Instructores de Arte de La Habana, del Instituto de Lenguas Extranjeras de Pekín.

Eraclio Zepeda fue creador del grupo de orientación campesina de la CONASUPO en 1967, fundando el Teatro de Orientación Campesina, donde habría de producir la radionovela San Martín de la Piedra y fundado el periódico mural El Correo Campesino.

Participó en una serie de movimientos en contra del gobernador de Chiapas Efraín Aranda Osorio pues éste había aplicado el delito de disolución social. De 1958 a 1959, fue militante del Partido Obrero Campesino, para luego pasar al Partido Comunista Mexicano, partido en que que sería militante de 1969 a 1981. En el PCM, fue miembro del comité central y de la comisión política y corresponsal en Moscú del órgano La Voz de México.

Fue cofundador y miembro del comité central del Partido Socialista Unificado de México y del Partido Mexicano Socialista, siendo precandidato a la Presidencia y candidato a senador por Chiapas. Fue diputado federal por el PSUM en la LIII Legislatura del Congreso de la Unión de México. En 1989, fue cofundador y miembro de la comisión de garantías del Partido de la Revolución Democrática.[1]

Tienen el nombre

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El Encarnación Salvatierra ta seguro. Lo tiene su nombre, brilloso como una luciérnaga. Todos averiguan que tiene semilla grande nomás de oir: Encarnación Salvatierra. Hace maldá y es respetado. Mata gente y nadie lo agarra. Roba muchacha y no lo corretean. Toma trago, echa bala y nomás se ríen y todos se contentan. Por estos rumbos sólo los endiablados tienen la semilla a salvo. Pero ahí está el hombrón que los cuida y los encamina. En cambio uno, por andar de cumplido y derecho tiene que estar todo lleno de enfermedá, con la barriga inflada por el hambre, con los ojos amarillos por la terciana; lo meten a la cárcel y cuando lo sueltan ya ta muerta la nana Trinidá… Ahí ta el Martín Tzotzoc: nunva mató, nunca robó, no llevó muchacha; nunca se metió en argüendes. ¿Y pa qué? Sólo pa quedar guindado de ese roble con los ojos chiboludos como de pescado y los dedos todos morroñosos; del coraje, digo yo. Los que tienen el nombre hagan maldá, hagan pecado, todo les sale bien, todo les trae cuenta.

Eraclio Zepeda
No. 8, Diciembre 1964
Tomo I – Año I
Pág. 89

El narrador

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Había una vez un hombre a quien amaban porque contaba historias. Todas las mañanas salía de su aldea, y cuando volvía al atardecer, los trabajadores, cansados de haber trajinado todo el día, se agrupaban junto a él y le decían: “¡Vamos! Cuéntanos qué has visto hoy.” Y él contaba: “He visto en el bosque un fauno que tañía la flauta y hacía bailar una ronda de pequeños silfos.” “Cuéntanos más, ¿Qué has visto?”, decían los hombres. “Cuando llegué a la orilla del mar vi tres sirenas al borde de las olas, que con un peine de oro peinaban sus cabellos verdes.”

Y los hombres lo amaban, porque les contaba historias.

Una mañana dejó su aldea como todas las mañanas; pero cuando llegó a la orilla del mar, he ahí que vio tres sirenas, tres sirenas al borde de las olas, que peinaban con un peine de oro sus cabellos verdes. Y continuando su paseo, cuando llegó al bosque vio un fauno que tañía la flauta a una ronda de silfos.

Este atardecer, cuando volvió a su aldea y le dijeron, como las otras noches: “¡Vamos! Cuenta, ¿qué has visto?”, él contestó: “No he visto nada”.

Contado por Oscar Wilde a André Gide
No. 8, Diciembre 1964
Tomo I – Año I
Pág. 87

El juicio

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Entonces se hizo un gran silencio en la cámara de la justicia de Dios. Y el alma del pecador avanzó desnuda ante Dios.

Y Dios abrió el libro de la vida del pecador.

—Ciertamente tu vida ha sido pésima. Tú has… (seguía una prodigiosa, maravillosa enumeración de pecados). Puesto que has hecho todo eso, ciertamente te he de enviar al Infierno.

—No puedes enviarme al infierno.

—¿Y por qué no puedo enviarte al infierno?

—Porque allí he vivido toda mi vida.

Entonces se hizo un gran silencio en la cámara de justicia de Dios.

—Pues bien: ya que no puedo enviarte al Infierno, te enviaré al Cielo.

—No puedes enviarme al Cielo?

—Porque jamás he podido imaginarlo.

Y se hizo un gran silencio en la Cámara de la justicia de Dios.

Contado por Oscar Wilde a André Guide
No. 8, Diciembre 1964
Tomo I – Año I
Pág. 76