Will Cuppy

Will Cuppy

Will Cuppy

(William Jacob Cuppy)

(Auburn, 23 de agosto de 1884 – Nueva York, 19 de septiembre de 1949) 

Se graduó en 1902 en la Auburn High Scool, licenciándose en Literatura Inglesa en 1907 en la Universidad de Chicago, con un master en la misma especialidad. Trabajó como reportero para los diarios Daily News y Record Herald, publicando por primera vez en 1910. Tras una pausa en la que sirvió para el ejército americano en la Primera Guerra Mundial, comenzó con la crítica literaria en al New York Tribune y posteriormente en el New York Herald Tribune, en el que escribiría una columna semanal de crítica de novelas policiacas hasta su muerte. De carácter eremita, vivía a caballo entre una choza en Indiana y un apartamento en Nueva York.

Sus críticas han sido recopiladas en antologías, y escribió relatos satíricos sobre la observación de la naturaleza[1].

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Etiqueta

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Paul Reboux nos informa que la etiqueta de la Corte de Luis XIV de Francia, incluía peinarse por la mañana, ligeramente, a fin de remover los parásitos. También era incorrecto escupir en el suelo durante los banquetes, a menos que se lo hiciese detrás de la servilleta.

Will Cuppy
No. 21, Marzo 1967
Tomo IV – Año III
Pág. 163

Salvador Novo

Salvador Novo

Salvador Novo

(Ciudad de México, 1904 – 1974)

Escritor mexicano vinculado al grupo de Los Contemporáneos. Realizó sus primeros estudios en Chihuahua y Torreón, para regresar a la capital donde, en 1921, se licenció en Derecho por la Universidad Nacional de México.

Posteriormente, en la Facultad de Filosofía y Letras, hizo sus estudios de maestro en lengua italiana. Concluidos éstos, consiguió obtener una plaza de ayudante y, más tarde, de profesor en el Departamento de Idiomas Extranjeros de la Universidad Central, por su dominio del francés y el inglés, lengua en la que llegó a escribir algunas de sus obras.

El año 1925 constituyó un período determinante en la vida del poeta; nombrado jefe del Departamento Editorial de la Secretaría de Educación Pública, aparece entonces su primer volumen de versos, XX Poemas, en el que apuntan ya las pulsiones líricas y la inspiración vanguardista que darán origen, en el año 1928, a la revista y la famosa generación poética de los Contemporáneos y que informan también uno de sus libros más significativos y de mayor resonancia internacional: Nuevo amor, publicado en 1933 y traducido a varios idiomas extranjeros. Ese mismo año se editó otra de sus obras, Espejo.

Sin olvidar nunca su faceta docente, que se había concretado ya en textos como La educación literaria de los adolescentes (1928), Novo comienza a cultivar también la literatura en lengua inglesa y, en 1934, ven la luz pública los versos de sus Seamen Rhymes, cuya versión en lengua española se titulará Rimas del lobo de mar.

Su ardiente defensa de la identidad y los valores mexicanos trascendió la actividad artística y docente para concretarse en un compromiso político, que lo llevó a participar en la fundación del Partido Popular Socialista, pero su cauce de expresión fue siempre fundamentalmente literario y, en 1946, dio a la imprenta una de sus grandes obras en prosa, Nueva grandeza mexicana, que le hizo merecedor del título de “cronista de la Ciudad de México”.

Aquel mismo año, su demostrado interés por el teatro, reflejado ya en su actividad de crítico dramático y en obras como La señorita Remington (1924), le valió ser nombrado jefe del Departamento de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes. Al abandonar sus funciones en ese Departamento, consiguió abrir en Coyoacán (1953) el Teatro de la Capilla y dirigió, más tarde, la Escuela de Arte Dramático. De su producción dramática merecen mencionarse Don Quijote (1947), La culta dama (1951) y una nueva versión de la tragedia griega Edipo rey, que Novo contempla desde el punto de vista femenino en su Yocasta o casi (1961). También al universo teatral, pero esta vez en su faceta de teórico y maestro, pertenece el texto Actuación y dirección teatral, publicado en 1959.

 En 1967, Salvador Novo recibió el Premio Nacional de Literatura, que venía a coronar su importantísima obra de creación literaria y su contribución teórica a los más varios aspectos de las letras mexicanas. Uno de sus últimos títulos, Historia y leyenda de Coyoacán (1971), es una valiosa muestra de su interés por la crónica y un complemento para su Breve historia de Coyoacán, que había publicado previamente, en 1962. Su versátil actividad le llevó, también, a escribir numerosos guiones para el cine. La fértil existencia del poeta se extinguió en Ciudad de México el 14 de enero de 1974[1].

Salomé

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Judit, Dalila y yo. Pero las aficiones de Dalila eran tan tristemente figáricas que aceptaba propinas. Yo quise la cabeza de Juan porque estaba llena de bellas ideas y porque sus abundantes rizos eran del color de mis escasos Kis-mequicks. Podré retratarme con ella sobre un libro, ya monda, para los anuncios de mi Hamlet. Por otro lado, si usted come rábanos ya sabrá que no hay para qué tomarlos por las hojas.

Salvador Novo
No. 21, Marzo 1967
Tomo IV – Año III
Pág. 159

Tiempos distintos

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Refiere el Panteón de Godofredo de Viterbo que unos monjes partieron de la costa de Bretaña, rumbo al paraíso, que (según es fama) está en el confín del océano. Llegaron a una ciudad con murallas de cristal, donde el aire era fragante. Ciervos de plata y caballos de oro bajaron a recibirlos y los condujeron a un árbol en cuyas ramas había más pájaros que hojas. Un día entero les fue permitido pasar en el paraíso.

De vuelta en Bretaña, los monjes buscaron en vano la iglesia en que antes sirvieron. Había un nuevo obispo, un nuevo pueblo, una nueva grey. Las cosas viejas habían muerto y habían nacido otras nuevas. Ya no conocían los lugares, ni los hombres, ni el lenguaje. Derramando lágrimas se contaban unos a otros sus cuitas, pues ya no tenían patria ni gente conocida.

Encyclopédie des Migrations Ecclésiastiques (1879)
No. 21, Marzo 1967
Tomo IV – Año III
Pág. 157