Varinia Herrera Castro

Varinia Herrera Castro

Varinia Herrera Castro.

 

Nacida en 1970, hija de madre, padre, abuelas y tía peculiarmente amorosas, todas ellas mexicanas.

Infancia siempre acompañada de animales y malestares psicosomáticos varios, gustosa de inventar historias que luego empezó a escribir para prolongar esta  etapa a lo largo de toda su vida.

Cursó el preescolar, primaria, secundaria, preparatoria, licenciatura, maestría y demás estudios que le permitieron darse cuenta de lo poco que entiende de cada cosa. Aun así, ha dedicado una buena parte del tiempo a trabajar en proyectos sociales, la mayoría relacionados con el envejecimiento y la vejez, tema que le emociona. Además,  practica la psicoterapia en un consultorio pequeño, actividad que en verdad disfruta.

Es madre de un niño fabuloso que inventa y se reinventa a cada momento, razón por la cual Varinia tiene la felicidad garantizada.

Respecto a la escritura, ha publicado algunos cuentos breves en revistas literarias y periódicos. En general, tiene la costumbre de leer lo que escribe a amigas y amigos, mirar sus sonrisas y sentirse absolutamente afortunada[1].

[1]Datos enviados por la propia Varinia vía e-mail

El hombre y el cuervo

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Encontrar otro mundo no es únicamente un hecho imaginario. Puede ocurrirle a los hombres. Y también a los animales. A veces las fronteras se deslizan o se confunden: basta con estar allí en aquel momento. Yo presencié cómo le ocurría esto a un cuervo. Este cuervo es vecino mío. Jamás le he hecho el menor daño, pero tiene buen cuidado en mantenerse en la copa de los árboles, volar alto y evitar la humanidad. Su mundo empieza donde se detiene mi débil vista. Ahora bien, una mañana, nuestros campos se hallaban sumidos en una niebla extraordinariamente espesa, y yo caminaba a tientas hacia la estación. Bruscamente, aparecieron a la altura de mis ojos dos alas negras y enormes, precedidas de un pico gigantesco, y todo se alejó como una exhalación y con un grito de terror como espero no volver a oír otro en mi vida. Este grito me obsesionó toda la tarde. Llegué hasta el punto de mirarme al espejo, preguntándome qué habría en mí de espantoso.

Por fin comprendí. La frontera entre nuestros dos mundos se había borrado a causa de la neblina. El cuervo, que se imaginaba volar a su altura acostumbrada, vio de pronto un espectáculo sobrecogedor, contrario para él a las leyes de la Naturaleza. Había visto a un hombre que andaba por los aires, en el corazón mismo del mundo de los cuervos. Había presenciado una manifestación de la rareza más absoluta que puede concebir un cuervo: un hombre volador.

Ahora, cuando me ve desde arriba, lanza unos pequeños gritos, y yo descubro en ellos la incertidumbre de un espíritu cuto universo se ha desquiciado. Ya no es, ya no volverá a ser jamás como los otros cuervos.

Loren Eiseley
No. 132, Enero – Marzo 1996
Tomo XXVI – Año XXXII
Pág. 12

Guadalupe Azuara Forcelledo

Guadalupe Azuara Forcelledo

Guadalupe Azuara Forcelledo

 

Nació en la ciudad de Xilitla, San Luis Potosí, y reside en Tabasco desde 1970. Su actividad la ha desarrollado en diversos renglones del campo educativo y cultural, habiendo sido entre otros:

Miembro fundador, diagramadora y articulista de la revista “Estudio y Acción” de la Esc. de Ccs. de la Educ. UJAT; Maestra del Colegio de Bachilleres de Tabasco. Planteles #2 (Villahermosa) y #4 (Macuspana); Responsable de la Biblioteca Pública Municipal de Macuspana, Tab.; Coordinadora de la Red Municipal de Bibliotecas Públicas de Macuspana, Tab; Jefa del Depto. Admvo. del DIF Municipal de Macuspana, Tab; Jefa del Laboratorio de Restauración y Microfilmación de la Biblioteca “José Martí” de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco; Presidenta de la Sociedad de Escritores Tabasqueños “Letras y Voces de Tabasco”; Miembro de la Comisión de Planeación del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Tabasco; Secretaria Técnica del Subcomité Especial de Cultura de Tabasco; Miembro del Consejo Editorial de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deportes de Tobasco; Miembro del Consejo Editorial de la revista Ruptura de los estudiantes de Historia de la DACS y H, UJAT.

Ha publicado en diversos suplementos culturales de Villahermosa, Tabasco, y entre otras en las revistas Cultura Sur; El Cuento y Fin de Siglo del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Chiapas.

Parte de su obra aparece en las antologías: Primero La Voz, Antología de Narrativa Tabasqueña Contemporánea (1994); Antología de Poesía Contemporánea de Tabasco (1995); editados por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, y en la Antología del Taller Literario de la Sociedad de Escritores Tabasqueños (1995).

Tiene publicados los libros Divertimentos (1997), publicado dentro de la colección Opera prima con una beca del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Tabasco, Crónica de Sombras (2001), dentro de la colección Tercera y Cuatro, que edita la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, el Instituto de Cultura de Tabasco y la propia Sociedad; y la antología de cuento infantil Casa Llena (2001), donde es uno de los cinco autores participantes. Tiene un poemario inédito: Corpus Nostrum.

En 1998 ganó el Premio Estatal de Cuento de la feria Tabasco. En la actualidad (2003) participa en el taller literario que coordina el escritor Eraclio Zepeda con un proyecto de novela histórica Bajo la sombra del guayacán, y es Jefa de la biblioteca histórica “José Martí” de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco[1].

 

[1] http://macuspanaenlinea.freeservers.com/cuentos/GAF/gaf-cu.html

Parábola

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El discípulo hace llegar al sabio que vive perdido en el bosque una petición para ir a verlo. Y el sabio le responde: “Claro, venga… venga a verme”. Sólo que el camino es muy largo. Sin embargo, el discípulo sale. El camino está constantemente sembrado de obstáculos y, seguramente, es el maestro el que los coloca. Pero el discípulo llega al final, supera todos los obstáculos y se presenta ante el maestro; entonces, ambos se encuentran como iguales, como pares. Porque lo que importa, en definitiva, no es el maestro sino el camino.

Henry Miller
No. 132, Enero – Marzo 1996
Tomo XXVI – Año XXXII
Pág. 5

Los críticos

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Minerva lo vio bañarse a Antinoo, y quedó tan prendada de su belleza que, armada como suele estar, bajo del Olimpo para seducurlo, y tuvo la desdicha de que el hermoso mortal, no bien la vio, se convirtió en piedra. Subió inmediatamente a pedirle a Júpiter que lo restituyera; pero antes de que esto sucediera, un Escultor y un Crítico pasaron por allí.

—Este Apolo no me gusta —dijo el Escultor—: tiene el torso demasiado estrecho, y un brazo es más corto que el otro. La posición tampoco es natural, y me atrevo a decir inverosímil. ¡Ah! querido amigo, tendrá que ver mi estatua de Antinoo.

—A mi juicio —dijo el Crítico—, la figura es tolerablemente buena, aunque más bien etrusca, pero la expresión es sin duda toscana, y por lo tanto no responde a la realidad natural. A propósito ¿leyó usted mi obra sobre “La falacia de lo aparente en el arte”?

Ambose Bierce
No. 132, Enero – Marzo 1996
Tomo XXVI – Año XXXII
Pág. 3