Exhibicionista

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El pelo me crecía tanto por la noche que amanecía como dentro de un nido. Pero una mañana desperté calvo. Al día siguiente comenzó a levantárseme la piel. Cada noche pierdo un dedo, un diente, una oreja… y así sigo. Esto no puede durar mucho pero mi salud es perfecta.

A. F. Molina
No. 132, Enero – Marzo 1996
Tomo XXVI – Año XXXII
Pág. 75

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