Antiherejía práctica

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“En el año del Señor de 1682”.

“Al anciano y querido Sr. John Higginson”:

“Se ha hecho a la mar un barco llamado Welcome que lleva a bordo cien o más de las personas malévolas y heréticas llamadas cuáqueros, con W. Penn a la cabeza, el jefe de ellos. El Tribunal General ha dado órdenes sagradas al maestro Malachi Huscot, del barco Porpoise, para atacar al Welcome disimuladamente y tan cerca del Cabo de Cod como sea posible y hacer cautivos a Penn y a su fiel gente, de manera que el Señor sea glorificado en esta nueva tierra y no burlado con la adoración demoníaca de esta gente. Podrían sacarse muchas ventajas si se vende el grupo completo a los Barbados, donde se obtienen buenos precios por los esclavos, en ron y en azúcar; y no solamente haremos gran bien al Señor castigando a los malvados, sino que haremos grandes bienes a Su Ministro y pueblo”.

“Vuestro en las Entrañas de Cristo, Cotton Mather”.

Karl Menninger, en “Love against hate”
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 55

Karl Menninger
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 401

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Bouvard et Pécuchet

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“La historia de Bouvard y de Pécuchet es engañosamente simple. Dos copistas —cuya edad, como la de Alonso Quijano, frisa con los cincuenta años— traban una estrecha amistad: una herencia les permite dejar su empleo y fijarse en el campo; ahí ensayan la agronomía, la jardinería, la fabricación de conservas, la historia, la mnemotecnia, la literatura, la hidroterapia, el espiritismo, la gimnasia, la pedagogía, la veterinaria, la filosofía y la religión: cada una de esas disciplinas heterogéneas les depara un fracaso; al cabo de veinte o treinta años, desencantados…, encargan al carpintero un doble pupitre, y se ponen a copiar, como antes.”

Jorge Luis Borges, en Discusión
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 52

Jorge Luis Borges en “Discusión”
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 398

Tres hombres en el bosque

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Tres hombres marchaban por el bosque cuando, de pronto, encontraron un tigre que amenazaba desgarrarlos. El primero de ellos dijo: ‘Hermanos, nuestra suerte está decidida, la muerte es segura, el tigre va a devorarnos.’ Hablaba así porque era fatalista.

El segundo exclamó: ‘Hermanos, imploremos juntos al Dios Todopoderoso. Sólo la gracia de Dios puede salvarnos’ Este era piadoso.

Pero el tercer dijo: ‘¿Por qué molestan a Dios? Mejor será que inmediatamente nos subamos a estos árboles. Este en verdad amaba a Dios.”


Zimmer en Wesheit Indiens
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 45

De Chuluapan

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Yo señor, soy de Chuluapan, para servir a usted. Le recomiendo que vaya por allá si le gusta tratar con gente franca. Si les cae mal, se lo dicen en su cara y a lo mejor hasta lo matan, pero eso sí, frente a frente. Claridosos, como nosotros decimos. Los chivos, los puercos y las gallinas andan sueltos por la calle pepenando los desperdicios y nadie se los roba, porque allá no hay ladrones. Pero eso sí, como dice el dicho, encierre usted sus gallinas si no quiere que las pise mi gallo.

Juan José Arreola. En “La feria”
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 40

¡Ya le tocaba!

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“De ese Urbina —el compadre y lugarteniente de Pancho Villa—, se contaba que invitó a comer a un compadre que acababa de vender unas mulas. Y a los postres, Urbina, ya borracho, seguía brindando mientras enlazaba con el brazo derecho la espalda de su compadre. Hacía calor y el compadre se llevó la mano a la bolsa de atrás del pantalón para sacar la ‘mascada’, pañolón colorado de los rancheros. Urbina, en su delirio de sangre y alcohol, imaginó que el compadre sacaba la pistola, y adelantándosele, sin dejar de abrazarlo, con la izquierda le perforó de un tiro el corazón. Cayó el compadre muerto, y cuando lo extendieron sobre el pavimento, en su mano crispada sólo apareció el pañuelo… Viendo lo cual, Urbina se echó a llorar y decía:

“—¡Pobrecito de mi compadre! Es que ya le tocaba…!

José Vasconcelos, en La tormenta
No. 1, Mayo 1964
Tomo I – Año I
Pág. 31