Donación impensada

143-145 top

Era viejo, muy adinerado y, sobre todo, avaro. Estaba enfermo. Cuando presintió que la muerte se avecinaba, llamó a su hijo.

—El traje que tengo, no me lo vayas a poner en la caja. Déjalo para ti.

Anónimo
No. 143-145, Abril-Diciembre 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 11

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