El robo

143-145 top
El sueño en sí tuvo poco de singular, desde luego: que le robaban unos prismáticos, el traje de jugar golf y la boquilla de ámbar. Lo que sí ofrece ya cierto interés es que al recorrer la casa, a la mañana siguiente, pudo comprobar con desconsuelo que en efecto se los habían robado.

Francisco Tario
No. 143-145, Abril-Diciembre 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 26

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