Elefante

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Lo cual me recuerda aquel individuo que estaba en la esquina de la calle Siete con Broadway rompiendo un papel en trocitos y arrojándolos al aire. Pasó un policía y le preguntó qué hacía. A lo cual contestó: “Pues, sencillamente, alejando a los elefantes”. Y el otro le dijo: “¡Si no hay elefantes en este barrio!” Y el fulano replicó: “¿Ve usted? Está dando resultado”.

Edna Purviance, en una carta a Charles Chaplin
No. 19, Diciembre 1966
Tomo III – Año III
Pág. 641

Edna Purviance
No. 143-145, Abril-Diciembre 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 46

La trampa

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El diablo y el rabino Eleazar Ben Gabriel apostaban a los dados por el alma de un pecador. El diablo hizo trampa y sacó doce. Pero uno de los dados del rabino se quebró, lo que hizo trece.

Leyenda Israelí
No. 143-145, Abril-Diciembre 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 43

Benjamin Franklin

Benjamin Franklin

Benjamin Franklin

(Boston, 1706 – Filadelfia, 1790)

Político, científico e inventor estadounidense. Decimoquinto hermano de un total de diecisiete, Benjamin Franklin cursó únicamente estudios elementales, y éstos sólo hasta la edad de diez años. A los doce comenzó a trabajar como impresor en una empresa propiedad de uno de sus hermanos. Más tarde fundó el periódico La Gaceta de Pensilvania, que publicó entre los años 1728 y 1748. Publicó además el Almanaque del pobre Richard (1732-1757) y fue responsable de la emisión de papel moneda en las colonias británicas de América (1727).

El interés de Benjamin Franklin por los temas científicos comenzó a mediados de siglo y coincidió con el inicio de su actividad política, que se centró en diversos viajes a Londres, entre 1757 y 1775, con la misión de defender los intereses de Pensilvania. Participó de forma muy activa en el proceso que conduciría finalmente a la independencia de las colonias británicas de América, intervino en la redacción de la Declaración de Independencia (1776) junto a Jefferson y J. Adams, y se desplazó a Francia en busca de ayuda para proseguir la campaña contra las tropas británicas.

Finalizada la guerra, Benjamin Franklin fue partícipe en las conversaciones para concluir el tratado de paz que pondría fin al conflicto y contribuyó a la redacción de la Constitución estadounidense.

Por lo que respecta a su actividad científica, durante su estancia en Francia, en 1752, llevó a cabo el famoso experimento de la cometa que le permitió demostrar que las nubes están cargadas de electricidad y que, por lo tanto, los rayos son esencialmente descargas de tipo eléctrico.

Para la realización del experimento, no exento de riesgo, utilizó una cometa dotada de un alambre metálico unido a un hilo de seda que, de acuerdo con su suposición, debía cargarse con la electricidad captada por el alambre. Durante la tormenta, acercó la mano a una llave que pendía del hilo de seda, y observó que, lo mismo que en los experimentos con botellas de Leyden que había realizado con anterioridad, saltaban chispas, lo cual demostraba la presencia de electricidad.

Este descubrimiento le permitió inventar el pararrayos, cuya eficacia dio lugar a que ya en 1782, en la ciudad de Filadelfia, se hubiesen instalado 400 de estos ingenios. Sus trabajos acerca de la electricidad le llevaron a formular conceptos tales como el de la electricidad negativa y positiva, a partir de la observación del comportamiento de las varillas de ámbar, o el de conductor eléctrico, entre otros.

Además, expuso una teoría acerca de la electricidad en la que consideraba que ésta era un fluido sutil que podía presentar un exceso o un defecto, descubrió el poder de las puntas metálicas al observar que un cuerpo con carga eléctrica se descarga mucho más deprisa si termina en punta, y enunció el principio de conservación de la carga eléctrica.

Inventó también el llamado horno de Franklin y las denominadas lentes bifocales. La gran curiosidad que sentía por los fenómenos naturales le indujo a estudiar, entre otros, el curso de las tormentas que se forman en el continente americano, y fue el primero en analizar la corriente cálida que discurre por el Atlántico norte y que en la actualidad se conoce con el nombre de corriente del Golfo.

Su temperamento activo y polifacético impulsó también a Benjamin Franklin a participar en las cuestiones de ámbito local, por ejemplo, en la creación de instituciones como el cuerpo de bomberos de Filadelfia, la biblioteca pública y la Universidad de Pensilvania, así como la Sociedad Filosófica Americana. Fue el único americano de la época colonial británica que alcanzó fama y notoriedad en la Europa de su tiempo[1].

 

[1] http://www.biografiasyvidas.com/biografia/f/franklin.htm

En la esclavitud

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Terminado su trabajo, Francisco y Manuel conversan en su barraca.

—Vamos a ver —pregunta Francisco—, ¿cuál es la invención más grande?

—¿La más grande? Es el ingenio. Meter caña por un lado y sacar azúcar por el otro.

—No —aseguró Francisco—, la invención más grande son los bueyes. Si no lo hicieran ellos, nosotros tendríamos que jalar las carretas cargadas de caña.

Anónimo
No. 143-145, Abril-Diciembre 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 39