El zorro y el tigre

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Andando de cacería, el tigre cazó al astuto zorro.

—A mí no puedes devorarme —arguyó el zorro— porque el emperador del Cielo me ha nombrado rey de los animales. Si no me lo crees, acompáñame; pronto verás cómo todos los demás animales huyen en cuanto me ven.

El tigre accedió y confirmó lo que aseguraba el zorro: en cuanto los demás animales los veían aparecer, huían despavoridos.

Fábula China
No. 143-145, Abril-Diciembre 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 132

Imaginativo

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Veinte minutos de inhalación; dos veces al día. ¡Mortal!

—¿En qué piensa usted mientras está bajo el chorro de vapor?

—En toda clase de cosas: en la muerte, en mi hermano Joseph…

—Creí que usted no tenía hermano.

—¡Oh! Eso no impide que piense en él.

André Gide
No. 143-145, Abril-Diciembre 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 128

Así empezó

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El pueblo hebreo conducido por Moisés se detuvo a las orillas del Mar Rojo. Los perseguidores estaban muy cerca. Un hombre se acercó al gran líder y preguntó: “¡Qué harás ahora?” Moisés le contestó: “Haré que se abran las aguas, pasaremos nosotros y cuando pasen aquellos haré que las aguas se cierren, sepultándolos”: El hombre dio un alarido de admiración y dijo: “Si logras hacer eso, te juro que te consigo ocho planas en la Biblia”. Había nacido la profesión de relaciones públicas.

Pedro Álvarez del Villar
No. 143-145, Abril-Diciembre 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 126

La bella esposa

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Usted se ha casado; la tontería está hecha ya; hay que tratar entonces de aprovechar las ventajas. Ocurre que su mujer es muy bella; en cuanto a usted…, usted es más bien lo que se llama un monstruo.

Lo que debe de hacer es mostrar por todas partes a su bella esposa. Para que todo el mundo se regale con el contraste y piense: “¿Qué tendrá este hombre para haber conquistado a una mujer tan bonita?”

De ahí a querer conocer lo que tiene este hombre no hay más que el espesor de un pensamiento. Esté usted alerta.

Jean Dutourd
No. 143-145, Abril-Diciembre 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 125