Reloj carnívoro

143-145 top
Se sabe de un viajante de comercio a quien le empezó a doler la muñeca izquierda, justamente debajo del reloj de pulsera. Al arrancarse el reloj, saltó la sangre: la herida mostraba la huella de unos dientes muy finos.

Julio Cortázar
No. 143-145, Abril-Diciembre 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 150

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