Liebres

22 top

Hay que inventar liebres para poder hacer de nuestra vida un extenso y luminoso día de caza, y para poder decretar que somos cazadores. Pero hay que inventarlas vivas, ágiles, inasibles. Siempre queda, además, la posibilidad de que nuestras liebres inventadas resulten idénticas a otras invisibles pero reales, y aún tengan sus mismos movimientos.

José Pedro Díaz
No. 22, Abril 1967
Tomo IV – Año III
Pág. 294
22 top

Anuncios

La puerta

22 top

“¡Qué estrecha es la puerta y qué angosta la senda que lleva a la vida, y cuán pocos los que dan con ella!”

San Mateo, VIII, 14
No. 22, Abril 1967
Tomo IV – Año III
Pág. 330

Un hotel

22 top

La vida en un hotel es excitante. El mobiliario puede contarse con los dedos de la mano, nos libera de la incomodidad de la mudanza. Alquilar tranquiliza. Es la transición entre el despojamiento y la posesión. Un cuarto de hotel amueblado es la desembocadura de una sala de espera. Tabiques entre las piezas, resonancias malditas, resonancias afrodisiacas, comunidad de alveolos, contagio de la riña, del celo y de drama. Empecemos de nuevo a hacer el amor con nuestros vecinos los amantes. Nuestros semejantes se perfilan con los gritos, nos dan y les damos la embriaguez y la furia. Promiscuidad, penetración, espejismo de comunidad, eso es un hotel amueblado.

Violette Leduc
No. 22, Abril 1967
Tomo IV – Año III
Pág. 329

El robot

22 top

El robot pareció adquirir conciencia de sí mismo. Lo comprendí en el brillo maléfico de sus foquillos, despidiendo miradas que me veían.
Las miradas intensas me traspasaron al ser devueltas por el espejo ante el que yo estaba, obedeciendo a la orden de observarme en esa superficie desde la cual me veía el otro robot.

Nicio de Lumbini
No. 22, Abril 1967
Tomo IV – Año III
Pág. 323

Kawelu y Hiku

22 top

Abandonada por su amante, Kawelu muere de tristeza. Hiku desciende a los Infiernos a lo largo de la cepa de una viña, se apodera del alma de Kawelu, la encierra en un coco y vuelve a la Tierra. La devolución del alma al cuerpo sin vida se hace del siguiente modo: Hiku introduce el alma en el dedo gordo del pie izquierdo, después al friccionar la planta del pie y la pantorrilla, consigue que llegue hasta el corazón. Antes de descender a los infiernos, Hiku había tomado la precaución de untar su cuerpo con aceite rancio para tener el mismo olor que un cadáver; cosa que no hizo Kena, por lo que inmediatamente fue descubierto por la Dama de los Infiernos.

Micera Eliade
No. 22, Abril 1967
Tomo IV – Año III
Pág. 316

Floración

22 top

Abrí los ojos cuando amaneció en un lugar desconocido para mí y vi una muchacha desnuda que corría por el campo y que intentaba ocultarse de mí. En una ocasión, cuando se detuvo y me miró, pude ver que sus pechos parecían que iban a reventar, como si fueran capullos de rosas al sol de mayo y eché a correr hacia el Sur intentando atraparla, porque quería enterrar mi rostro en aquellas abiertas rosas y capullos para conocer su fragancia. Cuando, después, llegué hasta ella, cayeron todos los pétalos de sus pechos, se echaron a volar con el viento y ya no pude volverla a ver ni pude saber dónde fue, pero las semillas que se desprendieron de ella aquel día son las flores que están floreciendo ahora.

Erskine Caldwell
No. 22, Abril 1967
Tomo IV – Año III
Pág. 315