Babilonia

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Como lo que se verifica en el cielo se reflejaba acá en la tierra, y como los dioses cósmicos tenían sus amores, no tardó en bajar el amor al mundo. El Sol, Bel o Tammuz, estaba apasionado por Militta, y la vegetación y los seres animados fueron considerados como el producto de la unión de esta suprema pareja. El amor bajó del cielo imponiéndose como la ley divina. El goce terrenal fue sólo un reflejo de la concupiscencia suprasensible del Universo.

Pompeyo Gener
No. 23, Mayo 1967
Tomo IV – Año III
Pág. 440

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