Cónclave

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También la muerte de Lutero fue puesta bajo el signo de Satanás. Thyraeus, Daemon, l 8, 11, refiere que, cuando Lutero murió, todos los endemoniados que se encontraban en la ciudad de Gheel (Ducado de Brabante) fueron momentáneamente liberados. El día siguiente a las exequias, un exorcista preguntó a los demonios adonde habían ido en el interín, y ellos contestaron que por orden de su jefe se trasladaron para asistir a los funerales del hereje. El propio servidor de Lutero declaró que, habiendo sacado la cabeza por la ventana para tomar aire, había visto muchos espíritus de horrible aspecto bailar y revolotear sobre el sitio de su muerte.

Giuseppe Faggin
No. 26, Septiembre – Octubre 1967
Tomo V – Año IV
Pág. 66

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