El libro de la muerte

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Aunque a Sbrenitz no se le había devuelto todavía el fusil, le era permitido, en cambio, unirse a estos hombres, y pronto ellos supieron cómo llegó a perder a sus padres. Hlaka alzó la vista y le preguntó el nombre del militar prusiano que había juzgado a su madre. Sbrenitz se enteró del nombre del oficial antes de abandonar la ciudad, mientras éste dormitaba en un sillón de la casa: era el mayor von Wald y así lo hizo saber a Hlaka. Éste ordenó al hombre que estaba próximo a él.

—Tráeme el libro.

Y el hombre se introdujo en uno de los huecos que quedaban entre las grietas de las rocas, apareciendo luego con un libro de cuero en la mano, en tanto que otro le alcanzaba a Hlaka tinta y pluma. El jefe tomó la segunda, hecha de la pluma de un águila, y la mojó en la tinta al mismo tiempo que explicaba a Srebnitz:

—Significa la muerte para quien tenga su nombre escrito en este libro.

Al terminar de escribir arrojó un poco de arena sobre el nombre anotado y entregó el libro a uno de sus hombres para que volviera a colocarlo en sitio seguro.

Lord Dunsany
No. 24, Junio – Julio 1967
Tomo IV – Año IV
Pág. 557

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