Claude Lévi-Strauss

Claude Lévi-Strauss

Claude Lévi-Strauss

(Bruselas, 1908 – París, 2009)

 

Antropólogo francés

Nació el 28 de noviembre de 1908 en Bruselas en el seno de una familia judía.

Cursó estudios de Filosofía y Derecho en la Sorbona de París. En el año 1934 se traslada a Brasil para trabajar como profesor de sociología en la Universidad de São Paulo, donde realizó trabajos de campo sobre las comunidades indígenas del Mato Grosso y la Amazonia. En 1942 viaja a Estados Unidos donde conoce a Roman Jakobson, cuyo estructuralismo lingüístico le influyó de manera decisiva, fue profesor visitante en la New School for Social Research de Nueva York; director asociado del Musée de l’Homme en París en 1949 y más adelante director de estudios en la Escuela Práctica de Altos Estudios de la Sorbona (1950-1974).

En 1959 fue catedrático de antropología social en el Collège de France y director del Laboratorio de Antropología Social. Asumió las aportaciones de la escuela sociológica francesa y trasladó el análisis estructural al campo de la antropología. En este sentido, puede decirse que su obra supone, tanto una prolongación, como un giro y una nueva perspectiva en el campo de los estudios mitológicos; una prolongación, en cuanto a su continuidad con las asunciones maussianas que conciben el mito como un peculiar sistema de comunicación, con un “código” propio, cuyas categorías y estructuras es preciso descifrar; un giro, respecto de que el modelo metodológico no es ni biológico ni psicológico, sino lingüístico, buscando conexiones internas en pos de las estructuras permanentes de la lengua (diferenciando ésta del habla); y, por último, una apertura del horizonte de estudio, en tanto que ha compelido a la investigación mitológica a plantearse en otros términos los problemas antiguos (relativos, fundamentalmente, a la posibilidad del estudio científico de los mitos pertenecientes a culturas actualmente desaparecidas, como es el caso de, entre otros, los mitos griegos).

Entre sus libros destacan: Estructuras elementales del parentesco (1949), su autobiografía Antropología estructural (1958), Tristes trópicos (1955) y El pensamiento salvaje (1962). En 1964 se edita el primer volumen de Mitológicas, que comprende: Lo crudo y lo cocido (1964), De la miel a las cenizas (1966), El origen de las maneras en la mesa (1968) y El hombre desnudo (1971).

Miembro de la Academia Francesa, fue condecorado con la Legión de Honor. El 30 de marzo de 2005, gana el XVII Premio Internacional Catalunya, dotado con 80.000 euros y una obra de arte, que concede anualmente la Generalitat.

Claude Lévi-Strauss falleció el 30 de octubre de 2009 en París, Francia[1].

 

[1] http://www.buscabiografias.com/bios/biografia/verDetalle/5647/Claude%20Levi-Strauss

Prohibiciones

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Las prohibiciones que los fang designan con el término general de beki, afectan según los casos a las mujeres y a los hombres, a los iniciados y a los no iniciados, a los adolescentes y a los adultos, a los matrimonios que esperan o no un hijo. No se debe consumir el interior de los colmillos de elefante porque es una sustancia blanda y amarga; la trompa del elefante porque entonces se corre el riesgo de que se reblandezcan los miembros; los corderos y las cabras, por temor de que comuniquen su respiración jadeante; la ardilla les está prohibida a las embarazadas porque hace difíciles los partos; el ratón les está especialmente prohibido a las jóvenes, porque es descarado, roba la mandioca cuando la están lavando, y porque las jóvenes corrían el riesgo de ser, de igual manera, “robadas”; pero el tacón está prohibido también, en un plano más general, porque vive cerca de las habitaciones y se le considera como un miembro de la familia.

Claude Lévi-Strauss
No. 24, Junio – Julio 1967
Tomo IV – Año IV
Pág. 580

Misterio

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PASADENA, California, 2 de mayo.

—En la Luna ocurren misteriosas desapariciones, revelaron hoy aquí técnicos espaciales norteamericanos.

Trozos de roca que la excavadora lunar “Surveyor 3” arrancó ayer, desaparecieron súbita y misteriosamente en dos ocasiones antes de ser fotografiadas, afirmaron los técnicos del “Jet Propulsion Laboratory”, en Pasadena.

Los especialistas son incapaces de explicar estas desapariciones que se produjeron en unos segundos.

Agencia France Presse
No. 24, Junio – Julio 1967
Tomo IV – Año IV
Pág. 578

Las líneas de la mano

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De una carta tirada sobre la mesa sale una línea que corre por la plancha de pino y baja por una pata. Basta mirar bien para descubrir que la línea continúa por el piso de parqué, remonta el muro, entra en una lámina que reproduce un cuadro de Boucher, dibuja la espalda de una mujer reclinada en un diván, y por fin escapa de la habitación por el techo y desciende en una cadena del pararrayos hasta la calle. Ahí es difícil seguirla a causa del tránsito pero con atención se la verá subir por la rueda del autobús estacionado en la esquina y que lleva al puerto. Allí baja por la media de nilón cristal de la pasajera más rubia, entra en el territorio hostil de las aduanas, rampa y repta y zigzaguea hasta el muelle mayor, y allí (pero es difícil verla, sólo las ratas la siguen para trepar a bordo) sube al barco de turbinas sonoras, corre por las planchas de la cubierta de primera clase, salva con dificultad la escotilla mayor, y en una cabina donde un hombre triste bebe coñac y escucha la sirena de partida, remonta por la costura del pantalón, por el chaleco de punto, se desliza hasta el codo, y con un último esfuerzo se guarece en la palma de la mano derecha, que en ese instante empieza a cerrarse sobre la culata de una pistola.

Julio Cortázar
No. 24, Junio – Julio 1967
Tomo IV – Año IV
Pág. 576

Marcelino Menéndez Pelayo

Marcelino Menéndez Pelayo

Marcelino Menéndez Pelayo

(Santander, 1856 – 1912)

Erudito e historiador español. Niño prodigio, fue discípulo de Milá y Fontanals en Barcelona y estudió más tarde en Madrid y Valladolid. Recorrió las principales bibliotecas europeas y en 1878, con sólo veintidós años, obtuvo la cátedra de literatura de la Universidad de Madrid. Desempeñó numerosos cargos docentes y académicos antes de ser nombrado, en 1898, director de la Biblioteca Nacional. Fue miembro de la Real Academia Española y dirigió la Academia de la Historia.

Considerado el hombre más culto de su época, poseía una extraordinaria memoria y una insólita capacidad de trabajo, cualidades que le permitieron llevar a cabo desde sus precoces inicios una ingente tarea de estudio, especialmente de la historia literaria hispánica. Su trayectoria de polígrafo comenzó con la publicación de La ciencia española (1876), colección de artículos en los que defendió con entusiasmo la tradición científica de su país.

Más tarde elaboró la Historia de los heterodoxos españoles (1880-1882), donde equiparó el concepto de ortodoxia a la idea de espíritu nacional, y negó la condición de españoles de pleno derecho a los autores menos identificados con el catolicismo. De este período de juventud son también las conferencias sobre Calderón y su teatro (1881), análisis poco favorable a este dramaturgo del Siglo de Oro. Otra obra temprana fue la Historia de las ideas estéticas españolas (1883-1884), exhaustivo recorrido por las teorías sobre arte y literatura producidas en España, que puso en relación con sus equivalentes en Europa.

En un segundo momento, pasada la exaltación juvenil, Menéndez Pelayo revisó muchas de las tesis expresadas en sus primeros libros y mitigó su determinismo ideológico sin renunciar por completo a la definición de la cultura española como reflejo de un acendrado catolicismo. Volcado en la sistematización y reconstrucción del pasado literario, escribió una Antología de poetas líricos castellanos (1890-1908), cuyo prólogo es una amplia exposición sobre la poesía medieval en lengua española.

Posteriormente dio a conocer sus Estudios sobre el teatro de Lope de Vega (1892-1902), la Historia de la poesía hispanoamericana (1893-1895) y los Orígenes de la novela (1905-1910), en las que examinó el nacimiento y desarrollo de este género hasta el siglo XVI. Junto a estas obras, que lo consagraron como la figura capital de la historiografía literaria española, hay que mencionar los cinco volúmenes de conferencias, prólogos y artículos reunidos en Estudios de crítica literaria (1884-1898).

En la labor erudita de Menéndez Pelayo se dieron cita el espiritualismo católico, la metodología de H. Taine y el historicismo romántico de J.G. Herder, por lo que su visión puede considerarse una curiosa síntesis de tradicionalismo y modernidad, casticismo y europeísmo, positivismo e idealismo[1].

 

[1] http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/menendez_pelayo.htm
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Superdotado

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Pero aún es más curiosa y significativa en este respecto la carta que se supone escrita por los veinte sabios cordobeses a D. Enrique de Villena. En tan estupendo documento se le atribuyen entre otras facultades maravillosas la de embermejecer el sol con la piedra heliotropina, adivinar lo porvenir por medio de la chelonites, hacerse invisible con ayuda de la hierba Andrómeda, hacer tronar y llover a su guisa con el baxilio de arambre, y congelar en forma esférica el aire, valiéndose para ello de la hierba yelopia.

 

Menéndez Pelayo
No. 24, Junio – Julio 1967
Tomo IV – Año IV
Pág. 572