Hemorragia

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—¡Córtame por favor este hilo!

Y la esposa fue con las tijeras y se lo cortó.

Pero aquella noche no hubo recepción ni nada que se le pareciera, puesto que el farmacéutico primero, el doctor después y, por fin, el sastre, no acertaron a contener la espantosa hemorragia.

Francisco Tario
No. 17, Octubre 1966
Tomo III – Año III
Pág. 340

Los peces

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A orillas de un río, un monje tibetano se encontró con un pescador que cocía en una marmita una sopa de pescados. El monje, sin decir palabra, se bebió la marmita de sopa hirviendo. El pescador le reprochó su glotonería. El monje entró en el agua y orinó. Salieron los peces que había comido y se fueron nadando.

Alexandra David-Neel en: De Parmi les Mystiques et les Magiciens du Tibet (1929)
No. 17, Octubre 1966
Tomo III – Año III
Pág. 336

Jules Lemaitre

Jules Lemaître

Jules Lemaître

François Élie Jules Lemaître

(27 de abril de 1853 – 4 de agosto de 1914)

 

Fue un crítico y escritor de drama francés.

Lemaître nació en Vennecy, Loiret. Trabajó como profesor en la Universidad de Grenoble cuando ya era reconocido por sus críticas literarias, y en 1884 renunció a su cargo para dedicarse a la literatura. Sucedió a JJ Weiss como el crítico de drama del Journal des Débats, y más tarde ocupó la misma posición en el Revue des Deux Mondes. Sus estudios literarios fueron recopilados con el título Les Contemporains (7 series, 1886-1899), y sus folletines dramáticos, como Impressions de théàtre (10 series, 1888-1898).

Publicó dos volúmenes de poesía: Les Médaillons (1880) y Petites orientales (1883); también publicó algunos volúmenes de contes, entre los que se encuentra En marge des vieux livres (1905).

Fue admitido en la Academia francesa el 16 de enero de 1896. Dio a conocer su posición política en La Campagne nationaliste (1902), una serie de conferencias que brindó en el interior de Francia, junto a Godefroy Cavaignac. Condujo una campaña nacionalista en el Écho de Paris, y se desempeñó por un período como presidente de la Ligue de la Patrie Française. Renunció en 1904 y durante el resto de su vida se dedicó exclusivamente a escribir[1].

 

[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Jules_Lema%C3%AEtre

Antonio Machado

Antonio Machado

Antonio Machado

(Sevilla, 1875 – Collioure, 1939)

 

Poeta español. Aunque influido por el modernismo y el simbolismo, su obra es expresión lírica del ideario de la Generación del 98. Hijo del folclorista Antonio Machado y Álvarez y hermano menor del también poeta Manuel Machado, pasó su infancia en Sevilla y en 1883 se instaló con su familia en Madrid.

Se formó en la Institución Libre de Enseñanza y en otros institutos madrileños. En 1899, durante un primer viaje a París, trabajó en la editorial Garnier, y posteriormente regresó a la capital francesa, donde entabló amistad con R. Darío. De vuelta a España frecuentó los ambientes literarios, donde conoció a J. R. Jiménez, R. del Valle-Inclán y M. de Unamuno.

En 1907 obtuvo la cátedra de francés en el instituto de Soria, cuidad en la que dos años después contrajo matrimonio con Leonor Izquierdo. En 1910 le fue concedida una pensión para estudiar filología en París durante un año, estancia que aprovechó para asistir a los cursos de filosofía de H. Bergson y Bédier en el College de France. Tras la muerte de su esposa, en 1912, pasó al instituto de Baeza.

Doctorado en filosofía y letras (1918), desempeñó su cátedra en Segovia y en 1928 fue elegido miembro de la Real Academia Española. Al comenzar la Guerra Civil se encontraba en Madrid, desde donde se trasladó con su madre y otros familiares al pueblo valenciano de Rocafort y luego a Barcelona. En enero de 1939 emprendió camino al exilio, pero la muerte lo sorprendió en el pueblecito francés de Colliure.

Los textos iniciales de Machado, comentarios de sucesos y crónicas costumbristas escritos en colaboración con su hermano y firmados con el seudónimo Tablante de Ricamonte, aparecieron en La Caricatura en 1893. Sus primeros poemas se publicaron en Electra, Helios y otras revistas modernistas, movimiento con el que Machado se sentía identificado cuando comenzó su labor literaria.

No obstante, aunque las composiciones incluidas en Soledades (1903) revelaron la influencia del modernismo, el autor se distanció de la imaginería decorativa de la escuela rubeniana para profundizar en la expresión de emociones auténticas, a menudo plasmadas a través de un sobrio simbolismo. En su siguiente libro, Soledades, galerías y otros poemas (1907), reedición y ampliación del anterior, se hizo más evidente el tono melancólico e intimista, el uso del humor como elemento distanciador y, sobre todo, la intención de captar la fluidez del tiempo.

Al igual que Unamuno, Machado consideró que su misión era “eternizar lo momentáneo”, capturar la “onda fugitiva” y transformar el poema en “palabra en el tiempo”. En los años posteriores se acentuó su meditación sobre lo pasajero y lo eterno en Campos de Castilla (1912), pero no por medio de la autocontemplación, sino que dirigió la mirada hacia el exterior, y observó con ojos despiertos el paisaje castellano y los hombres que lo habitaban. Una emoción austera y grave recorre los poemas de este libro, que evoca la trágica España negra tan criticada por la Generación del 98 desde una perspectiva regeneracionista, al tiempo que se describe con hondo patriotismo la decadencia y ruina de las viejas ciudades castellanas.

En su siguiente volumen de poemas, Nuevas canciones (1924), el autor intensificó tanto su enfoque reflexivo como la línea sentenciosa de los “Proverbios y cantares” incluidos en el libro anterior. Esta tendencia filosófica se manifestó entre 1912 y 1925, etapa en la que Machado redactó una serie de apuntes que verían la luz póstumamente con el título de Los complementarios (1971).

En este cuaderno, miscelánea de lecturas, esbozos y reflexiones cotidianas, aparecieron por primera vez sus heterónimos, el filósofo y poeta Abel Martín y su discípulo, el pensador escéptico Juan de Mairena. Ambos son personajes imaginarios que permitieron expresar al creador sus ideas sobre cultura, arte, sociedad, política, literatura y filosofía, especialmente en el libro Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo (1936).

Paralelamente, en las ediciones de Poesías completas de 1928 y 1933 se decanta una lírica de tema amoroso y erótico inspirada por la que fue, tras la muerte de su esposa, su gran pasión en la vida real, Pilar de Valderrama, llamada Guiomar en dichos versos. Ya durante la contienda civil Machado escribió algunos poemas y varios textos en prosa, parte de los cuales fueron recogidos en La guerra (1937). Se trata de escritos testimoniales, plenamente incardinados en las circunstancias históricas del momento[1].

 

 

[1] http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/machado.htm

Inapelablaciones

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Los hombres que están siempre de vuelta en todas las cosas son los que no han ido nunca a ninguna parte. Porque ya es mucho ir; volver, ¡nadie ha vuelto!

Huid de escenarios, púlpitos, plataformas, y pedestales. Nunca perdáis contacto con el suelo: porque sólo así tendreís una idea aproximada de vuestra estatura.

Antonio Machado
No. 24, Junio – Julio 1967
Tomo IV – Año IV
Pág. 590