De cueros: Cuento LXXIX

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Una cortesana, siendo poco su caudal, y habiendo empleado todo su ajuar en guadameciles para un pequeño aposento que tenía, vino un galán a visitarla, y ella le dijo:

—¿Qué le parece, señor, mi pobre posada?

—Paréceme que es como el lechón, que lo mejor que tiene son los cueros. —respondió.

Juan de Timoneda
No. 25, Agosto 1967
Tomo IV – Año IV
Pág. 635

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