¿Lógico?

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Las mujeres balinesas tienen más seno que expresión. Después de un tiempo en Bali, se acaba por mirar a los hombres.

Henri Michaux
No. 33, Noviembre – 1968
Tomo V – Año VI
Pág. 75

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Tiranos

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Tsi Hoang Ti es uno de los más famosos y más fantásticos tiranos del mundo, que hizo pintar de rojo (el color de los condenados), una montaña entera porque sus soldados habían padecido allí una tormenta. Tsi Hoang Ti, que hacía preparar un baño de agua hirviendo en la sala del Trono cuando de sus oficiales le pedía una audiencia que le desagradaba, hizo grabar en monolitos erigidos por todos lados: “Todo anda bien. Se han unificado las pesas y medidas. Los hombres son buenos maridos, los padres son respetados. Por donde sopla el aire todos están contentos”, etc.

Henri Michaux
No. 33, Noviembre – 1968
Tomo V – Año VI
Pág. 74

Explicaciones

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Un irlandés llegado a Florencia como escudero había sido nombrado barón por el Gran Duque; cuando llegué aquí conocí a su hijo, quien seguía siendo un tipo muy irlandés. Y me dio inmediatamente la definición exacta del carácter italiano: “Nosotros no tenemos titubeos para decir lo que pensamos”, sostenía, “pero escondemos con cuidado lo que sentimos; los italianos ocultan lo que piensan y no tienen titubeos en exteriorizar lo que sienten. Y yo: “¿Pero los irlandeses manifiestan lo que sienten mucho más que los ingleses?” “Ciertamente, y además no pueden decir lo que piensan, porque no piensan nada para nada”.

Bernard Berenson
No. 33, Noviembre – 1968
Tomo V – Año VI
Pág. 72

Amor chino

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El amor chino no es el amor europeo.

La europea ama con transporte, y de pronto olvida al borde del mismo lecho, pensando en la gravedad, en ella misma, o en nada, o bien simplemente conquistada por la “ansiedad blanca”.

La mujer árabe se porta como una ola. La danza del vientre, hay que recordarlo, no es una simple exhibición para los ojos; no, el remolino se instala sobre uno y lo arrastra y lo deja luego como beatificado, sin saber exactamente lo que ha sucedido, ni cómo.

Y ella también empieza a soñar la Arabia se levanta entre los dos. Todo ha concluido.

Con la mujer china, nada de eso. La china es como la raíz del banian, que se encuentra en todas partes, hasta en las hojas. Así, cuando se ha introducido en el lecho, se necesitan muchos días para desasirse.

Henri Michaux
No. 33, Noviembre – 1968
Tomo V – Año VI
Pág. 67