En la necrópolis

Durante su acostumbrada ronda nocturna, el vigilante del cementerio de Montparnasse creyó advertir una silueta avanzando a hurtadillas entre las lápidas y los monumentos funerarios. De inmediato llamó a la policía, y tras una breve persecución, los agentes aprehendieron a un hombrecillo de apariencia inofensiva. El detenido negó ser un profanador de tumbas. Era —declaró— un cazador de autógrafos. Y, en efecto, entre sus pertenencias fue encontrado un cuaderno nuevo en cuyas primeras páginas figuraban las firmas de Charles Baudelaire, Guy de Maupassant, Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir.

Luis Bernardo Pérez
No. 133, Abril-diciembre 1996
Tomo XXVIII – Año XXXII
Pág. 7

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