Deslamparados

Los genios viajaban concediendo tres deseos a quienes frotaran sus lámparas maravillosas. Existieron, otros genios que iban por ahí sin llevar lámpara alguna. Preferían que las personas frotaran lo que mejor les pareciera.

De esta segunda clase hubo agradecidos genios que llegaban a conceder hasta cien deseos.

Liliana V. Blum
No. 133, Abril-diciembre 1996
Tomo XXVIII – Año XXXII
Pág. 25

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