Soledades

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Un ser-caja camina, camina pasillos largos llenos de puertas que muestran más pasillos largos. Un ser-caja camina directamente hacia el ser-caja que camina por el pasillo. El ser-caja parece no disminuir la marcha cuando el ser-caja está a punto de chocar con él. Se atraviesan limpiamente, como dos sombras que por un momento se vuelven una sombra más oscura, y siguen su recorrido por los pasillos largos, indiferentes a cualquier distracción posible.

Dalia Subacius Folch
No. 133, Abril-diciembre 1996
Tomo XXVIII – Año XXXII
Pág. 71

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Requisitos

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La narración requiere una lengua compacta, cargada de símbolos, en la que debe haber una música interna muy profunda, un espíritu del pueblo y además estar provista de una personalidad artística propia.

Safa Sankur
No. 133, Abril-diciembre 1996
Tomo XXVIII – Año XXXII
Pág. 69

La carta

A nadie aguardaba, pero en medio de aquella callada, controlada angustia, tan parecida a la espera, casi no le sorprendió escuchar el timbre.

Fue hacia la puerta, el cartero le tendió un sobre alargado. De una manera automática lo abrió y una luz cegadora le invadió, fue como si entrara una niebla espesa hecha de fino polvo argentado.

Entonces comprendió:

Se dio cuenta de que había visto el sobre, el sello con la figura de una mano que señalaba la dirección: Calle de Rímini 251. Había una inscripción dentro del contorno de la mano: Dirección inexistente, favor de devolver al remitente. Luego vio dentro de sí, su error, la verdadera dirección era: Calle Rímini 215.

La antes controlada angustia estalló en un grito inaudible.

Al otro día el periódico, El Observador Romano publicó las dos siguientes noticias:

Pese a las amenazas contra su vida, el Primer Ministro, tomó posesión de su cargo, sin incidentes que lamentar.

Y en otra sección:

Akbar Hadid, el conocido terrorista que amenazara de muerte al Primer Ministro, pereció en una explosión, en una casa de las afueras de Roma.

Ríos Alcocer
No. 133, Abril-diciembre 1996
Tomo XXVIII – Año XXXII
Pág. 66

Buceo

Para el deán del cabildo perderse con relatos fantásticos es rutina. Su biblioteca atesora centenares de volúmenes. Todos tienen un tema común: lo desconocido. Aunque está en paz con Dios y la mayoría de sus criaturas, no haber atravesado aquella frontera lo descorazona. Una tórrida noche de enero lee en la bañera del palacio arzobispal cuentos de la dinastía Ming. No puede conocer el final: al quitar el tapón se escurre con las aguas.

Carlos Bégue
No. 133, Abril-diciembre 1996
Tomo XXVIII – Año XXXII
Pág. 65

Eduardo Casar

Eduardo Casar

Eduardo Casar

(Ciudad de México; 6 de marzo de 1952)

 

Doctor en Lengua y Literatura Hispánicas por la Facultad de Filosofía y Letras, con la tesis Para qué sirven Paul Ricœur y otros en crítica y creación literarias, de la UNAM, donde es profesor de tiempo completo.

A su vez, es profesor del Taller de Composición Literaria, de la Escuela de Escritores de la SOGEM, de Coyoacán, en la Ciudad de México.

Además es conductor, desde 1994, del programa radiofónico Voces interiores de la Dirección General de Vinculación Cultural del CONACULTA y Radio Educación; y del programa de televisión La dichosa palabra, que se transmite en el canal 22 de México los sábados con repetición los lunes.

Recibió, por un trabajo colectivo, el Premio de Ensayo Literario José Revueltas en 1976.

El Gobierno del Estado de México le otorgó, en abril de 2009, el Premio Internacional de Literatura Letras del Bicentenario “Sor Juana Inés de la Cruz”, por su libro de poesía Grandes maniobras en miniatura[1].

 

[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Casar

Sutileza

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Estaba el Maestro We-chin-won discutiendo con sus discípulos acerca de la verdad contenida en la frase de Zun Tzu de que la guerra es el arte del engaño, cuando se sirvió una diet coke en un vaso de vidrio y, viéndolo, un discípulo le inquirió:

—¿Por qué, Maestro, pasa usted el contenido de una botella de vidrio a un vaso de vidrio en vez de tomar dicho contenido directamente de la botella?

A lo cual el Maestro respondió:

—Así no batallo con la forma.

Eduardo Casar
No. 133, Abril-diciembre 1996
Tomo XXVIII – Año XXXII
Pág. 61