Voluntaria 1914

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Un tren cargado de heridos acababa de llegar y éstos fueron instalados interinamente en el hospital de la estación. Una dama iba de un lado al otro dándoles platos de sopa. Al cabo (de un momento) llegó ante un herido que tenía la garganta y los pulmones atravesados; estaba a punto de darle la sopa cuando el médico le preguntó si tenía la intención de ahogarlo. “¿Qué quiere usted decir? —preguntó—. Tiene que tomar sopa. Es imposible que le haga daño”. “Llevo muchos años practicando y he hecho tres campañas. Mi opinión profesional es que si le da usted sopa, este hombre morirá”, dijo el doctor. La dama se impacientó: “¡Qué tontería!” —dijo. “Déle usted la sopa bajo su responsabilidad”, contestó el médico. La dama llevó una taza a la boca del herido, que trató de tragar y murió. La dama se puso furiosa con el doctor…

W. Somerset Maugham
No. 133, Abril-diciembre 1996
Tomo XXVIII – Año XXXII
Pág. 94

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