La piedad del silencio

136-137 top

Luego de cuatro semanas, exactamente cuatro semanas negándome tu voz, hoy me has hablado.

Que cómo estoy, preguntas. “Bien” (¿reprocharte que sólo existo cuando nadie atempera tus hambres de afecto?, ¿que siempre me comparaste con nada, mientras te regalaba una flor por cada amante que te supe?, ¿que sin conocerlas rechazaste mis ternuras?). ¿Qué he hecho? “Ya sabes, trabajando”, respondo por inercia (¿presumiré mi recién felicidad?, ¿contarte que he renunciado a la perseverancia de quererte?, ¿que ya no me privo de compartir los goces de la carne porque —entre juegos y placer, arrebatos y sonrisas— alguien me da un fragmento de aquello que jamás me diste?). Entonces, callo. Callo al respirar tu soledad, tu podrida soledad, y no te digo el regocijo supremo de olvidarte.

Svetlana Larrocha
Número 136 – 137, julio-diciembre 1997
Tomo XXIX – Año XXXIII
Pág. 15

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