La estrella

María quiere una estrella.

Los viernes madame Magali pone los ojos en blanco, moja una estrella con la lengua y la pega en la frente del elegido.

María se come el fastidioso plátano. Hace todas las planas de palitos y el viernes no le ponen la estrella.

Pide permiso para ir al baño. Se come el fastidioso plátano, hace todas las planas de palitos y la estrella se la ponen al cagón de junto.

Se come el fastidioso plátano. Pide permiso para ir al baño. No habla en el salón, hace todas las planas de palitos y mira cómo esa brillante estrella reluce en la frente de otro.

Duerme sin sueño. No juega en clase. Se come el fastidioso plátano. Pide permiso para ir al baño. No habla en el salón. Hace todas las planas de palitos y esa tarde se le acerca madame Magali. Pone los ojos en blanco. Moja la estrella con la lengua y se la pega en la frente.

Sale emocionada de clases y se quita el fleco para que todos vean la estrella. Su madre la inspecciona, le falta el swéter. María va por él, al regreso ya tiene el fleco en su sitio y la estrella hecha bolita en el bolsillo.

Marianna Palerm
Número 136 – 137, julio-diciembre 1997
Tomo XXIX – Año XXXIII
Pág. 38

Crecimiento

136-137 top

La niña grande contemplaba tranquilamente sus senos, aferrada siempre a una muñeca sin sexo; la niña grande sudaba, como la noche sudaba sereno. La niña grande pensaba que se pudría; los ángeles esta vez no funcionaban, como nunca funcionaban los sueños angelicidas de los niños, guantes de niebla tocando su cuerpo… hombres sin manos.

El cascabel de una lengua sonaba a lo lejos, anunciando los viajes redondos de cuarta hacia la nada. La niña grande hizo un viaje redondo de cuarta hacia la nada… y volvió aferrada a una muñeca sin senos, acompañada de una muchacha sin sexo.

Cynthia Rodríguez Leija
Número 136 – 137, julio-diciembre 1997
Tomo XXIX – Año XXXIII
Pág. 36

Sucedió en diciembre

136-137 top

Dicen que siempre le gustaron los caballos, quizá porque nació bajo el signo de Sagitario o porque su primer juguete fue un sonajero con forma de corcel.

Cuando la llevaban a las fiestas, su júbilo ignoraba límites en los tiovivos, encaramada en alguna figura caballuna, acariciando las grupas de madera.

Ya mayor, coleccionaba todo objeto de apariencia equina y hasta compró —no sin sacrificio— un pequeño rancho caballar.

Fue en ese sitio donde una noche de viento —según relató un palafrenero— penetró a su habitación un enorme caballo alado, que de tan blanco hería las pupilas. Una doncella contó que ahí mismo se escucharon resoplidos y jadeos.

Lo cierto es que luego de esa noche, nadie supo de aquella mujer. Aunque hay quien afirma haberla visto en las dehesas, abrazando a un bebé que, en vez de lloriquear, emite tenues relinchos.

Svetlana Larrocha
Número 136 – 137, julio-diciembre 1997
Tomo XXIX – Año XXXIII
Pág. 35

Acto de presencia

136-137 top
Las historias que escribe el destino son vastas, infinitas. Uno, sueña e imagina, pero es la creatividad que demuestra este genial escritor la que supera cualquier límite posible. Es autor de hazañas que no por ser humanas son menos increíbles. Aunque en el proceso puede sufrir algún incidente: pasar por alto la sintaxis de la curiosidad, quizá desatender la correcta ortografía del silencio o dejar a un lado la puntuación que imprime la ternura en el papel. El destino prefiere escribir con pluma de punto finísimo y tinta permanente. El corrector de estilo es Dios, quien al revisar el texto tiene una sola tarea: mantener su sabia sonrisa para inspirar al creador y seguir leyendo con supremo interés y honda emoción. No importa que Él conozca, desde antes de que se hubiera escrito, el final del cuento.

Gabriela Sáenz Carrillo
Número 136 – 137, julio-diciembre 1997
Tomo XXIX – Año XXXIII
Pág. 29

Patricia Garma

Patricia Garma

 

Patricia Garma Montes de Oca

 

Periodista y escritora mexicana (Mérida, Yucatán). Ha colaborado en diversos medios impresos de su país y actualmente es redactora del Diario de Yucatán y corresponsal de la revista Expansión. Ganadora en 1997 del primer lugar en el concurso estatal de poesía convocado por el Instituto de Cultura de Yucatán. En 2004 recibió una beca nacional de periodismo de la Fundación Prensa y Democracia México A.C. y la Universidad Iberoamericana. Ha participado en diversos talleres de poesía y narrativa y publicado en las revistas Navegaciones-Zur, del Centro Yucateco de Escritores (CYE); El Cuento (revista internacional fundada por Juan Rulfo), El Navegante y diversos suplementos, revistas electrónicas y gacetas culturales. Entre sus publicaciones figuran el cuento infantil El fin del mundo y diversas antologías, como Litoral del relámpago (Centro Yucateco de Escritores) y La otredad (Instituto de Cultura de Yucatán)[1].

[1] http://www.letralia.com/firmas/garmamontesdeocapatricia.htm

 

 

La mujer impuntual

136-137 top

Él ya no estaba ahí cuando ella llegó.

Sus ojos se adelantaron a su cuerpo para devorar el espacio, tan aprisa, que chocaron con el muro de vacío fabricado por la ausencia.

Corrió hasta la calle donde él vivía, como corre el náufrago por la arena esperando ser visto por el barco.

Pero al encontrarse con esa playa de asfalto, la nave ya había partido con su amnésica proa.

Resignada, bajó la cabeza, hundió los dedos en el rostro y extrajo los ojos cubiertos de telarañas, arrojándolas a espaldas de la noche para llenarlos con paisajes nuevos.

Patricia Garma
Número 136 – 137, julio-diciembre 1997
Tomo XXIX – Año XXXIII
Pág. 28