La mujer impuntual

136-137 top

Él ya no estaba ahí cuando ella llegó.

Sus ojos se adelantaron a su cuerpo para devorar el espacio, tan aprisa, que chocaron con el muro de vacío fabricado por la ausencia.

Corrió hasta la calle donde él vivía, como corre el náufrago por la arena esperando ser visto por el barco.

Pero al encontrarse con esa playa de asfalto, la nave ya había partido con su amnésica proa.

Resignada, bajó la cabeza, hundió los dedos en el rostro y extrajo los ojos cubiertos de telarañas, arrojándolas a espaldas de la noche para llenarlos con paisajes nuevos.

Patricia Garma
Número 136 – 137, julio-diciembre 1997
Tomo XXIX – Año XXXIII
Pág. 28

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