Efímera nostalgia

El día que él se casaba, ella optó por la indiferencia.

Abrió el refrigerador  y con la imaginación visitó la cabaña a la que solían escaparse juntos los fines de semana.

Sacó los ingredientes para prepararse una ensalada.

Bajó la escopeta de la repisa de la chimenea, la apoyó en el suelo frente a ella y utilizó el cañón como florero para su ramo de coliflor.

Mordió una coliflor y, al sentirla en su paladar, apretó el gatillo y se voló el recuerdo.

Alejandra Ulloa
Número 136 – 137, julio-diciembre 1997
Tomo XXIX – Año XXXIII
Pág. 44

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