Renato Prada Oropeza

Renato Prada Oropeza

Renato Prada Oropeza

(1937 – 2011)

Texto tomado del blog del Filósofo y Psicoanalista, Doctor Julio Ortega,
Catedrático de la Universidad Veracruzana

 

Era un boliviano nacionalizado mexicano, considerado uno de los semiólogos más importantes de México y Sudamérica, vivía en Dos Ríos, Veracruz, desde donde viajaba a la ciudad de Puebla para desempeñarse como profesor-investigador de tiempo completo de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Siempre trabajando, sin descanso, ahora estará más en paz pero no lo aseguro del todo.

Lo conocí al estudiar la maestría de filosofía. Fue mi maestro y después se convirtió en amigo. En Xalapa fue docente de las facultades de Filosofía y Letras Españolas de la Universidad Veracruzana, y también fue investigador del Instituto de Investigaciones Lingüístico-Literarias, y fundador junto con otros, del Instituto de Investigaciones Filosóficas.

Era Doctor en Filosofía por la “Università degli Studi di Roma” (Italia), Doctor en Lingüística por la “Université Catholique de Louvaine” (Bélgica). También fue Director de la revista Semiosis (1978-2007).

Autor de varios libros de teoría literaria, hermenéutica y semiótica . Entre los últimos: Los sentidos del símbolo I (1990, UV), Los sentidos del símbolo II (1998, Iberoamericana Golfo), Literatura y realidad (1999, F.C.E/UV/BUAP), El discurso-testimonio (2001, UNAM), Hermenéutica. Símbolo y conjetura (2003, Ibero/BUAP), La narrativa de la revolución mexicana. Primer periodo. (2007, Universidad Veracruzana/UIA Puebla), Los sentidos del símbolo III (2007, UV) y Estética del discurso literario (libro en trámite de publicación).

Publicó siete novelas: Los fundadores del alba (Premio Casa de las Américas 1969), El último filo (1975, Planeta, Barcelona; 1985 Plaza & Janés, Barcelona; y 1987, Arte y Literatura, La Habana), …poco después, humo (1989, BUAP, Col. Asteriscos, Puebla), entre otras. Ocho libros de cuentos publicados en diversos países y traducidos a diferentes idiomas, entre ellos: Los nombres del infierno (1985 Universidad Autónoma de Chiapas), La noche con Orgalia y otros cuentos (1997 Universidad Iberoamericana y Universidad Autónoma de Tlaxcala), A través del hueco (1998 UNAM, Col. Rayuela, México), El pesebre (2003, UNAM Col. Rayuela, México) y Las máscaras del “el Otro” (2007, UV, Col. Ficción).

Lo rememoro en sus clases como un excelente pedagogo, siempre preocupado en hacer el trabajo de transmisión de saber sin guardarse nada para sí, era generoso y un excelente didacta. También era un cinéfilo sin remedio que lo veía como una manera más de hacer filosofía. Evoco hoy que nos exhibió Gritos y susurros (1972) de Bergman – el cine era una de las cosas que más él disfrutaba- para ilustrarnos el concepto de angustia, que ya habíamos estudiado en Kierkegaard. Yo la había visto varias veces, pero él la recordaba mejor que yo e hizo comentarios sobre ella que francamente yo no hubiera pensado.

Había nacido en un pueblito de Bolivia, sin electricidad, en una zona completamente rural, dónde en contacto con su patrón, empezó a leer sus primeros libros, en especial Dostoievski a escondidas, y un día cuando el señor cacique platicaba con sus amigos, el jovencito se atrevió a corregir un detalle. Renato estaba mortificado, pero el hombre de la casa, lo tomó a bien y le patrocinó sus estudios, regalándole al final las mentadas obras de Fiódor.

También recuerdo haberlo defendido en la maestría, cuando un compañero lenguaraz, le acusaba ante el coordinador, de que no nos había dado clases y que no había dado bibliografía. Yo había tomado apuntes en mi notebook de todo y pude citar textualmente lo que él nos había enseñado y recomendado.

Fue una de las primeras personas en interesarse en esta ciudad de Xalapa por el psicoanálisis al que promovió a través de su Seminario de Semiótica y después publicó en su revista Semiosis algunos de los trabajos del Coloquio a 100 años de la Traumdeutung que organicé en la Universidad Veracruzana.

Un gran amigo, con el cual disfruté mucho viendo cine, yendo al cine (¡Fuimos a ver El Aro!), comiendo y riendo. Era un hombre que no sabía callarse la boca ante el poder y defendía con argumentos fuertes sus ideas, que siempre fue crítico de todo, curioso obsesivo, estaba pendiente de qué se publicaba y que corrientes de pensamiento circulaban. Trabajó en el cine con su hijo Fabrizio Prada, con quien colaboró en el guión, para filmar las películas Tiempo Real y Chiles Xalapeños. Tenía su propio site en la red (www.renatoprada.net) que revela cómo siempre estuvo a la vanguardia en todo.

Hago también memoria de que me invitó un día a su casa para ver una película, y terminé instalando el home theater después de muchos trabajos, y luego él me aplaudió y me dijo: “¿No que no sabías?”. En un momento dado, estaba yo deprimido por la próxima muerte de mi perrita vieja, me regaló una cachorra de pastor alemán (Greta) que me hace recordarlo siempre. Vino a comer hace unos meses a mi casa y la vio, jugó con ella y hasta subió a la azotea para ver el paisaje… no imaginábamos entonces que dejaríamos de verlo, y sin embargo siempre estará presente.

Un hombre admirable en todos los sentidos, divertido, sencillo y amable. Lo vamos a extrañar muchos, pero de alguna manera más, a quienes nos concedió el honor de tenerlo como maestro y amigo[1].

[1] http://psicoanalisisextension.blogspot.mx/2011/09/in-memoriam-renato-prada-oropeza-1937.html

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