Mujer secreta

136-137 top

El tiempo —demasiado corto— de amalgamar y ya te alejas. Quédate un poco más, quédate… Es inútil insistir. Te levantas, te apuras. En tu mundo, sólo hay un lugar para mi silencio. Te escucho hablar del trabajo, de lo que conviene hacer. ¿Cómo podré tener la última palabra cuando la primera aún se me escapa? ¿Por qué volví? Nunca me darás lo que necesito. Tengo en mi contra la tradición milenaria de las mujeres que se conformaron con poco y se siguen conformando, el acuerdo tácito posa sobre ellas su chador. La culpa es de él, la culpa es de ellas. Pierdo la cabeza tratando de conocerte. ¡La culpa es del mar!

Nancy R. Lange
Número 136 – 137, julio-diciembre 1997
Tomo XXIX – Año XXXIII
Pág. 95

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