Lázara

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Cuando aumentaron las cuotas hoteleras

—Se volvió campista.

Cuando aumentó la carne

—Se volvió vegetariana

Y cuando aumentaron los gastos funerarios

—Se arrepintió de haber resucitado.

Ma. Socorro Corona Sánchez
Número 136 – 137, julio-diciembre 1997
Tomo XXIX – Año XXXIII
Pág. 113

 

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Carta a Dios

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Dios, soy Sili. Quiero pedirte perdón por todas las cosas horribles que he hecho desde el día que comulgué. Perdóname por escuchar las groserías de Rosa, por haber espiado al suizo, por verle su sexo a Daniel y por desnudarme en la azotea y tocar mi cuerpo. Sé que son cosas malas, pero no entiendo, Diosito, por qué son tan bonitas.

Estoy triste porque ya no podré comulgar nunca, pues el padre no me va a perdonar tantos pecados, además de que ni siquiera me atrevo a contárselos. Ahora tú y yo vamos a estar separados. Ya no aspiro a ser buena como Sab, ahora voy a ser una niña triste porque mi alma no está limpia y tú no puedes perdonarme. Aunque si quisieras sí podrías perdonarme, sin que los curas se enteren, pero yo no lo voy a saber porque tú no hablas, ni escribes, ni te apareces.

Quiero decirte, Jesús, que pienso mucho en ti y que sí me arrepiento. Por favor, te lo ruego, perdóname. Ya no te prometo ser buena porque eso es imposible. Tú te das cuenta de que sin querer cometo pecados y que sufro por eso. Mira, te prometo rezar, ir a la iglesia y amarte mucho, mucho.

Diosito, no hubieras inventado a los sacerdotes; mejor hubieras hecho una fuente en donde nacieran solitas millones de hostias y todos los que nos arrepentimos y creemos en ti fuéramos a comulgar. Qué padre sería que sólo tú oyeras mis pecados y que me perdonaras sin ponerme penitencia ni castigos; que me perdonaras sólo porque me quieres y yo te quiero y somos amigos. Pero como no es así y tengo que confesarme con esos señores, pues me quedo lejos de ti, triste, muy triste.

Silvia Castillejos
Número 136 – 137, julio-diciembre 1997
Tomo XXIX – Año XXXIII
Pág. 109

Amelia Domínguez Mendoza

 

Amelia Domínguez Mendoza

Amelia Domínguez Mendoza

Nació en la huasteca hidalguense, el 21 de diciembre de 1955. Estudió su licenciatura en Antropología Social en la Universidad Autónoma de Iztapalapa (UAM‑I).  Laboró en el Instituto Nacional Indigenista, en Chiapas; en el Instituto Nacional para la Educación de Adultos (INEA), en el Estado de México: en el INEA Veracruz; en el Gobierno del Estado de Oaxaca, en la Unidad Regional Oaxaca de Culturas Populares. Desde 1983 ejerce el periodismo cultural, colaborando en el semanario “Hora Cero”,  “La Crónica” y los diarios “Política “y El Mundo Veracruzano” de Xalapa, Veracruz, los diarios “El Liberal”, de Coatzacoalcos, Ver. Desde 1992 es reportera y responsable de la sección cultural del periódico “Síntesis” que circula en Puebla, Tlaxcala e Hidalgo.  Entre sus publicaciones se cuentan: Coautora de los libros de cuentos Tiene que haber olvido (UNAM 1980); Al vino vino (UNAM, 1982); Memorias del Tercer Encuentro Nacional de Jóvenes Escritores (UNAM‑INBA, 1984); Por la literatura. Mujeres y escritura en México, Universidad Autónoma de Puebla, 1992).

También es autora de los libros de cuentos Después de tanto silencio (edición de autor, Mexico 1989) y En la boca del incendio (Universidad Autónoma de Puebla‑ Daga Editores, Mexico, 1999).  He publicado poesía, cuento y entrevista en las revistas Guchachi Reza, de Oaxaca, Crítica (UAP) Aula Abierta (UPN) e Itaca, de Puebla y en el suplemento La Jornada Semanal del diario mexicano La Jornada.  En 1996 obtuvo el Premio a la crítica teatral durante la V Muestra Estatal de Teatro Poblano.  En 1997 fue becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla, en el rubro de creadores con trayectoria[1].

[1] http://spanport.byu.edu/faculty/GarciaM/new/entrevistas/dominguez.html

Guadalupe Ángeles

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Guadalupe Ángeles

 

Nació en diciembre de 1962 en Pachuca, Hidalgo. Actualmente reside en Guadalajara, Jalisco.

En 1993 la Editorial Mala Estrella publicó su libro de relatos “SOUVENIRS”. SOBRE OBJETOS DE MADERA, (cuentos), fue publicado por el Fondo Editorial Tierra Adentro en 1994; SUITE DE LA DUDA (también de relatos) apareció en 1995 en la colección Los cuadernos del jabalí de la Editorial del Gobierno del Estado de Jalisco; un cuento suyo fue incluido en la antología Cuentistas de Tierra Adentro III, publicada en abril de 1997; algunos de sus trabajos fueron recopilados en la Muestra de literatura contemporánea de Jalisco, editada por la Universidad de Guadalajara en septiembre de 1997, asimismo en noviembre de 1998, Extremos, Cuento último de Guadalajara, antología preparada por la Editorial Arlequín incluyó una narración suya.

Su novela Devastación, obtuvo Mención Honorífica en el Concurso Juan Rulfo para Primera Novela convocado por el gobierno de Tlaxcala en 1998 y en 1999 obtiene el Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos convocado por el gobierno de Chiapas.

En noviembre del año 2001 es publicada su segunda novela “Quieta” bajo el sello editorial Paraíso Perdido. En julio del año 2002 la editorial Conexión Gráfica publica su colección de relatos: “La elección de los fantasmas“. “Las virtudes esenciales“, es publicado por Literalia ediciones el año 2006[1].

[1] http://rostrodeagua.blogspot.mx/2008/11/guadalupe-ngeles.html

Encuentro

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Un hombre camina a mi lado, no lo sentí llegar. Me habla de ciudades que no conozco, toca mi brazo derecho, yo sonrío sin comprender por qué, pues muchas de sus palabras me suenan extrañas. De pronto, pasamos por una esquina y la luz de una ventana iluminada me permite ver sus facciones: es muy joven, creo conocerlo pero cuando estoy a punto de recordarlo se despide; lo veo alejarse en la oscuridad entonces me doy cuenta de que debe ser muy tarde y vuelvo sobre mis pasos, aunque no sé para qué.

He caminado algunas calles y recuerdo su nombre, su voz; y la tibieza de su beso en mi mejilla al irse vuelve a mí, es lo único que tengo ya de él, eso y sus palabras quizá sin sentido, pero el tono de su voz será lo más preciado para mí desde ahora.

¿Qué hice antes de caminar por aquí? No sé. Creo que desde que existo camino por esta calle; ha cesado la lluvia y quizá pronto amanezca. Ya no tengo frío. Alguien se acerca. Me cubre con una manta seca y dice dos palabras que no entiendo.

Caminamos en silencio. La calle es tan larga.

Le hablo de mi padre y sonríe, dice: “Sí, así es la muerte.”.

Guadalupe Ángeles
Número 136 – 137, julio-diciembre 1997
Tomo XXIX – Año XXXIII
Pág. 105