Encuentro

136-137 top

Un hombre camina a mi lado, no lo sentí llegar. Me habla de ciudades que no conozco, toca mi brazo derecho, yo sonrío sin comprender por qué, pues muchas de sus palabras me suenan extrañas. De pronto, pasamos por una esquina y la luz de una ventana iluminada me permite ver sus facciones: es muy joven, creo conocerlo pero cuando estoy a punto de recordarlo se despide; lo veo alejarse en la oscuridad entonces me doy cuenta de que debe ser muy tarde y vuelvo sobre mis pasos, aunque no sé para qué.

He caminado algunas calles y recuerdo su nombre, su voz; y la tibieza de su beso en mi mejilla al irse vuelve a mí, es lo único que tengo ya de él, eso y sus palabras quizá sin sentido, pero el tono de su voz será lo más preciado para mí desde ahora.

¿Qué hice antes de caminar por aquí? No sé. Creo que desde que existo camino por esta calle; ha cesado la lluvia y quizá pronto amanezca. Ya no tengo frío. Alguien se acerca. Me cubre con una manta seca y dice dos palabras que no entiendo.

Caminamos en silencio. La calle es tan larga.

Le hablo de mi padre y sonríe, dice: “Sí, así es la muerte.”.

Guadalupe Ángeles
Número 136 – 137, julio-diciembre 1997
Tomo XXIX – Año XXXIII
Pág. 105

Anuncios

Opina

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s