Todo un recibimiento

Todavía no ha amanecido. Me despierta el ruido que hace Luis al meterse por la ventana de la cocina. La he dejado abierta sabiendo que vendría. Hace ya varios meses que rompimos y él se sigue presentando en los momentos más inesperados. Me acosa, me reclama, “¿quién es ese hombre?, tu sales con él sólo para hacerme sentir mal”. He intentado todo para convencerle que me deje buscar otra pareja, que me deje en paz. Es inútil, “seguiré contigo hasta la muerte”. Considera que conserva sobre mí cierto derecho de propiedad. Me ha amenazado. Suki, mi perrita, apareció envenenada hace ocho días.

Se abre la puerta de mi cuarto y un torbellino salta desde debajo de mi cama y se abalanza sobre el cuello de Luis, tirando una mesita a su paso. Me tapo la cabeza con la sábana, no quiero oír nada. Debo esperar unos minutos a que todo termine. Luego, le avisaré a la policía que mi perro de ataque confundió a mi exnovio con un ladrón.

Alejandra Padilla
Número 129 – 130, Abril-Septiembre 1995
Tomo XXV – Año XXXI
Pág. 11

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