Zooretrato

129-130 top

El coyote es un esqueleto largo y fino, tristón, encima del cual han tenido una piel de lobo gris con la vistosa cola hinchada siempre arrastrada por el suelo, con aire desesperado, de abandono y de miseria. Tiene ojos humildes pero de mala persona, la cabeza larga y aguda, los hocicos ligeramente arremangados y los dientes al descubierto. Todo su ser ostenta un aire furtivo. Es la imagen viviente de la necesidad. Siempre tiene hambre, siempre está en desgracia, siempre pobre, siempre sin amigos. Los animales más viles lo desprecian y hasta las pulgas serían capaces de abandonarlo para saltar a picar a una bicicleta. Es tan cobarde que cuando sus dientes te amenazan, el resto de su cuerpo parece presentar excusas.

Mark Twain
Número 129 – 130, Abril-Septiembre 1995
Tomo XXV – Año XXXI
Pág. 5

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