Donde se da venturoso fin a la historia del pastorcillo que queriendo divertirse a costa de los demás, tanto mintió, que los pastores ya no acudieron a salvarlo cuando el lobo vino de verdad a hacer presa de rebaño

Y antes de que el lobo terminara por comérselo, el mentiroso, que en vano pidió auxilio, dijo en tono convincente:

—¡Corre, lobo, que vienen los pastores armados con hachas y palos para defenderme!

Y el lobo huyó a todo correr.

MORALEJA: En voz del buen mentiroso lo falso no es ni dudoso.

Gracida
Número 129 – 130, Abril-Septiembre 1995
Tomo XXV – Año XXXI
Pág. 37

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