Lugar de prueba

129-130 top

Gravemente, Barba Azul ordenó a Anima: “Jamás, bajo ninguna circunstancia, abras esa puerta”. La presumible desobediencia de la muchacha habría de ser motivo más que suficiente para asesinarla. Pero Anima desconocía la virtud de la curiosidad y nunca padeció la tentación de develar el enigma que encerraba la advertencia. No buscó la ocasión subrepticia, no inventó ardides, no merodeó siquiera. Barba Azul, justamente indignado, tuvo que matarla. ¿Quién soporta a una mujer tan falta de imaginación, de aspiraciones y porfías, de codicia?

Agustín Monsreal
Número 129 – 130, Abril-Septiembre 1995
Tomo XXV – Año XXXI
Pág. 67

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