Fusilamientos

129-130 top

 

Dos o tres meses debo haber estado pegado a la máquina de escribir, diez o doce horas diarias, con interrupciones dedicadas a rectificar algún dato en la biblioteca local. Tomar en serio la redacción de un libro parecía tan raro en aquel ambiente de negociantes, jugadores y políticos, que casi tenía que ocultarme para evitar explicaciones y preguntas. Y aun mi esposa, aburrida quizás de verme todo el día clavado en la mecanografía, observó, mirándome trabajar: “Vaya, así es muy fácil hacer libros: nomás te pones a copiar de otros.”

José Vasconcelos
Número 129 – 130, Abril-Septiembre 1995
Tomo XXV – Año XXXI
Pág. 77

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