Reptiles

129-130 top

De pronto, en medio de la cena, al dar el viejo reloj la hora, los invitados empezaron a transformarse, hablando cada uno un lenguaje diferente.
Y no cayó del cielo y no se estremecieron las copas sostenidas en las manos. Sólo sus cabezas adoptaron la forma de reptiles y arrastrándose, despaciosamente, entre interjecciones y gruñidos, dijeron adiós a la señora Embajadora y entre babas y terrones subieron dignamente a sus coches.

Alfonso Chase
Número 129 – 130, Abril-Septiembre 1995
Tomo XXV – Año XXXI
Pág. 97

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