En calidad de Dios

Cuando Dios regresó al paraíso terrenal para verificar el incumplimiento de sus órdenes, Adán no pudo negar su falta. Un trozo de manzana, atorado en su garganta, lo puso en evidencia.

Eva, por el contrario, no podía ser legalmente inculpada. Sus ojos reflejaban la más pura inocencia y, sobre todo, su garganta estaba enteramente limpia.

El que todo lo sabe supo de inmediato la verdad. Pero para evitarse en lo sucesivo situaciones similares que pudieran hacerlo parecer como poseedor de una malicia inconveniente a su cargo, inventó el himen.

Ricardo Martínez Cantú
No. 142, Enero-Marzo- 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 16

Anuncios

Opina

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s