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Salió al mediodía de su oficina, miró al cielo a través del parabrisas de su auto y se fue convencido de que aún tenía enfrente la pantalla de su computadora.

Alejandra Ulloa.
No. 142, Enero-Marzo- 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 29

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Carlos Lucero Aja

Carlos Lucero Aja

Carlos Lucero Aja

 Escritor hermosillense nacido en 14 de marzo de 1949.

Estudió la Licenciatura en Administración Pública en la Uni-Son.

Archivista, escritor y crítico. La Dramaturgia es su género preferido. Ha publicado los libros: En las alas del viento, Chispazos, caiga quien caiga I, II y III, y Moa, una leyenda del desierto.

Premiso y reconocimientos: Becario INAH-OEA, en México, D.F.,; el XXV Simposio de la Uni-Son llevó su nombre,; reconocimiento por sus 27 años en Archivo, por el Archivo General de la Nación,; Sonora Mágica, por la publicación de la serie Numisotas, de la Sociedad Numismática de Sonora.

Es creador emérito del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Sonora.[1]

[1] http://www.sic.gob.mx/ficha.php?table=artista&table_id=2006

Experiencia y conciencia

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—¡Cómo que no has leído a Kafka, a Marx, a García Márquez, a Dante, a Platón, a Freud, a Cervantes, a Carlos Fuentes, a Maquiavelo, a Lermontov, a Neruda, a Alonso Vidal, a Shopenhauer, a Herman Hesse, a Jung, a Confucio, a Einstein, a Artaud, a Evelina, a Flaubert, a Krauze, a Arturo Aguirre, a H. G. Wells, a Moncada, a Isaac Asimov, a Ricardo Yáñez o de perdida La Ilíada o la Biblia! —me dijo un amigo.

—¿Ves esa montaña que está allá enfrente, a lo lejos? — le pregunté.

—¡Sí! ¿Qué tiene?

—Yo ya la subí tres veces.

Carlos Lucero Aja
No. 142, Enero-Marzo- 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 27

Campo de concentración

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Muchos de los capotes rusos distribuidos a los menesterosos tienen una pequeña costura sobre el pecho o sobre la espalda. Una pequeña costura redonda que cierra el agujero por donde entró una bala y salió un alma.

Mi capote tiene su pequeña costura precisamente encima del corazón. Y está bien cosida, y el paño es espeso, pero —a través del agujerito que cubre— entra un sutil soplo de aire helado inclusive cuando no hace viento y el sol es tibio.

Y el corazón duele, atravesado por aquel prendedor de hielo.

Giovanni Guareschi. Diario clandestino
No. 142, Enero-Marzo- 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 25

Juegos y fuegos

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Definitivamente, éste es el mejor cumpleaños que he tenido. Estoy aquí, sentado en mi silla, mirando los fuegos, lástima que no puedo verlos de cerca. Mamá siempre decía que no me les acercara porque son peligrosos. Una vez me dijeron que a un niño se le quemo la mano con un cuete y se la tuvieron que cortar… Pero a mí ni me da miedo. Desde aquí, yo puedo ver mis fuegos artificiales muy bien y no me queman ni tantito están dándole de patadas a la puerta. Gritan mucho. No les gustan mis fuegos artificiales. Pero no me importa. Yo sigo aquí, apretando botones rojos. Hasta que tooodo mundo sepa que es cumpleaños del presidente.

Sergio Villareal
No. 142, Enero-Marzo- 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 21