Diferencia

El árbol al fin se dio cuenta de que era distinto a los demás; recogió sus raíces y se marchó frondoso.

José Luis Chavelas Klimek
No. 142, Enero-Marzo- 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 60

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Avestruz

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Es la mayor de las aves, si ave se puede llamar, porque aunque tiene alas no vuela con ellas, tan sólo le sirven de aligerar su corrida, sin jamás levantarse de tierra. Tiene las uñas hendidas como el ciervo, y cuando huye, va asiendo con ellas las piedras, y las arroja a quien la sigue. Traga todo canto le arrojan y lo digiere, y es tan estólido y bobo, que si esconde tan solamente la cabeza en alguna mata, piensa que está todo encubierto y seguro de los cazadores. Sus huevos son hermosos de grandes, y por devoción le cuelgan en algunos santuarios. Sus plumas, curadas y teñidas de varios colores, adornan las celadas de los caballeros y sombreros de los galanes… En la escritura es tenido el avestruz por animal cruel, malo, solitario y casi siempre, cuando hace mención de él le trae en compañía de los dragones.

Sebastián de Covarrubias. Tesoro de la lengua castellana (1,611)
No. 142, Enero-Marzo- 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 58

Guerra

Chang Tzu presencia  a las afueras del palacio la lucha entre dos serpientes reales. Inmunes al veneno los reptiles clavan los colmillos por todo el cuerpo del adversario, hasta que rabiosos se toman por la cola y se van comiendo rápidamente hasta desaparecer.

Alejandro Zúñiga
No. 142, Enero-Marzo- 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 54

El hombre de por allá

Había una vez un hombre del futuro que viajaba para todos lados. Un día que andaba medio borracho quiso irse al pasado, pero se hizo bolas y llegó a otro pasado que no era el suyo, sino el pasado de un futuro que todavía no había pasado.

Entonces le preguntó a un señor: Disculpe, yo quiero llegar al futuro, pero no al de este pasado, sino al que todavía no pasa en ese futuro que le digo ¿usted sabe por dónde es?

El señor creyó que estaba loco y lo llevó al psicólogo, éste lo hipnotizó y le dijo: Ándele, trate de recordar su pasado.

El hombre se puso a pensar y se estuve acuerde y acuerde de muchos pasados y luego de los futuros de los pasados y de pronto se acordó cómo irse a su futuro que no había pasado y para allá se fue muy contento.

Y el único que se quedó todo menso fue el pobre psicólogo del pasado del futuro, porque nunca se enteró de qué había pasado.

Ana Laura Reyes
No. 142, Enero-Marzo- 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 51

El juego

El juego era muy simple y sencillo. Los dos niños estaban dispuestos a jugarlo hasta el final. El ganador se quedaría con todo. Uno de ellos dudó un instante durante el apretón de manos que iniciaba el juego sellando el pacto, y el otro rápida y hábilmente le cortó la cabeza.

José Luis Chavelas Klimek
No. 142, Enero-Marzo- 1999
Tomo XXX – Año XXXV
Pág. 44